17/08/2026
Lo que ocurrió no fue deporte ni rivalidad futbolística: fue una campaña deliberada de odio, racismo y persecución. Se montaron relatos falsos para demonizar a toda una nación, buscando justificar el maltrato hacia nuestros jugadores y hacia cada hincha que caminaba por la calle.
No se trató de provocaciones aisladas. Se vieron imágenes inadmisibles: personas acosadas e insultadas solo por llevar los colores de su país, hinchas agredidos físicamente, camisetas quemadas en la vía pública y un clima constante de amenaza y hostilidad. Se persiguió al fanático común, al que viaja con la ilusión de acompañar a su equipo, transformando lo que debía ser una fiesta en un escenario de violencia física y verbal.
La desinformación y los discursos de odio promovidos desde distintos sectores terminaron escalando en agresión directa. Ganar o perder es parte del juego, pero el racismo, la violencia y la intolerancia no tienen justificación alguna. Argentina no olvida el trato recibido ni a quienes promovieron el desprecio hacia nuestra gente. Y esto NO SE PERDONARÁ NUNCA.