24/08/2026
Hay momentos de mi trabajo que me gustaría poder guardar para siempre.🤗
No son los antes y después. De hecho, si llevas un tiempo aquí, sabes que casi nunca los hago.
Son esos momentos, cuando encuentro algo que me llama especialmente la atención y pregunto:
«¿Esto que es? ¿Me cuentas su historia?»
Y entonces pasa algo que me sigue emocionando después de tantos años.
La mirada cambia.
Aparece una sonrisa antes incluso de empezar a hablar. Cambia el tono de voz. Me miran a los ojos y, durante unos minutos, dejamos todo.
Me hablan de una persona. De un viaje. De sus hijos cuando eran pequeños. De una época de su vida. De alguien que ya no está. De algo que quizá llevaba años guardado y hacía muchísimo tiempo que no miraban.
A veces nos reímos y otras se nos llenan los ojos de lágrimas. (Yo soy muuuuy llorona😅)
Entonces ese objeto que unos minutos antes no significaba absolutamente nada para mí, deja de ser solo una cosa.
Ahora conozco su historia y es una de las partes que más me gustan de mí trabajo.
Entrar en una casa me permite conocer muchísimo de las personas que viven en ella. No porque mire sus cosas, sino porque, cuando quieren compartirlas conmigo, me cuentan las historias que hay detrás de ellas.
Las fotos que has visto en este carrusel son algunas de ellas y, por supuesto, todas están hechas con permiso.
Pero hoy me encantaría hacer el camino al revés.
Me gustaría entrar un poquito en vuestra casa.
Si te apetece, dejadme en comentarios una foto de un objeto que guardas con mucho cariño y cuya historia te encantaría contarme.
No tiene que ser bonito, curioso ni especial para nadie más. Solo tiene que ser especial para ti.
Y si estuviéramos las dos en tu casa, probablemente me sentaría a tu lado, lo miraría y te diría:
«Cuéntame.» 💙