12/01/2026
Hay cierta paradoja en la migración: existe una belleza especial, pero también una sutil melancolía, en vivir entre varios lugares.
Cada vez que me voy, estoy yendo a casa… y al mismo tiempo dejando casa.
Me despido de amigos con un abrazo, para luego correr al encuentro de otros amigos al otro lado del mundo. Cambio de idioma y, aun así, sigo llevando mi voz.
Argentina será siempre mis raíces, la tierra que me formó, me permitió estudiar y donde vive mi familia. Es el lugar donde todos manejamos el mismo código, donde no tengo que explicar los chistes ni pensar si me expresé correctamente.
Cerdeña es el lugar donde estoy construyendo mi presente, mi día a día. La tierra que me da todo y nunca deja de sorprenderme. Es la solidaridad de la gente, la simpleza, lo esencial.
Pero cuando viajo, cuando estoy en movimiento, es donde mi alma se siente más viva. Ahí encuentro inspiración, libertad y una parte de mí que en otros lugares no existe.
A veces siento que mi corazón está dividido en muchos lugares. Siempre me falta un lugar mientras llego a otro. Nunca está del todo entero y, sin embargo, está increíblemente lleno.
Quizás estar “en casa” en todas partes también signifique sentirse siempre un poco de viaje
y para vos, donde es tu casa?
🇮🇹