18/07/2025
Quiero compartirles la experiencia que tuve en mi última visita a Oaxaca específicamente al pueblo de Teotitlán de Valle, lugar dónde el arte textil vibra con raíces profundas y alma viva. En éste pueblo los hilos no solo se tejen, se honran.
Cada pieza es fruto de un saber ancestral que se trasmite con las manos, el corazón y la tierra misma.
Los tintes naturales: cochinilla, añil, cempasúchul, nogal, etc. No solo dan color, cuentan historias. Hablan de ciclos, de flores, de fuego, de tiempo.
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Caminar por sus talleres es presenciar rituales. Las abuelas cardan la lana, los hombres muelen la cochinilla, el color se vuelve oración.
Gracias Teotitlán, por recordarnos que la belleza más poderosa nace del vínculo con lo sagrado.
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