31/05/2026
Algunos proyectos comienzan mucho antes de dibujar un plano o elegir un objeto.
Comienzan con una sensación.
Con una historia.
Con una mesa compartida.
Con el aroma de una receta que atraviesa generaciones.
Esta noche, entre fuego lento, recuerdos y el cariño de quienes me enseñaron esta receta familiar, vuelvo a conectar con aquello que más me inspira: la memoria, el oficio, el encuentro y las historias que habitan los espacios.
Sigo pensando en lo que hace que un lugar tenga alma.
Porque, al final, todo proyecto empieza mucho antes de construirse.
Empieza cuando algo se siente.