07/05/2025
ARAUCA, COLOR ESPERANZA Y EL RENACER DEL AVE FÉNIX
ACUARÁ ES ARAUCA
Hoy escribo desde un lugar donde el alma se encuentra con su propósito.
Después de una tormenta emocional, de un proceso profundo de salud mental, depresión y silencio, renací.
Como el ave fénix, volví a nacer de mis propias cenizas.
Y lo hago con más fuerza, más verdad y más amor que nunca.
Mi nombre es Carolina. Soy una mujer llanera, hija de Arauca, y hoy vuelvo a ponerle alas a Arte Colombia Acuará, un proyecto que es más que una marca: es mi voz, mi historia, mi legado.
No ha sido fácil. Ser mujer en esta tierra a veces es sinónimo de lucha constante: he conocido la soledad, la distancia de mis hijos, el dolor de la violencia, la vulnerabilidad de no tener un abrazo cuando más lo necesitas.
He sentido el peso de las heridas que no se ven.
He llorado, pero también he creado.
Porque cada lágrima que he derramado, hoy es pintura sobre un sombrero, una flor bordada, un símbolo ancestral que dice: sigo aquí.
Y sí, sigo aquí.
Con más berraquera.
Con más verdad.
Con más poder.
Hoy me declaro influencer de mi propia vida.
Una mujer que ha transformado su historia en arte, su dolor en propósito, y su voz en puente para otras mujeres.
He sido reconocida por la CAFAM como Mujer del Año, por la Embajada Americana como mujer agente de cambio, y recientemente en el Congreso Global de Mujeres Líderes de Harvard. Pero nada de eso tiene más valor que el haberme sostenido en pie cuando nadie lo vio.
Agradezco a cada organización, a cada comunidad, a Mompreneurs Colombia a las mujeres que caminan conmigo mi gran amiga , a quienes creyeron.
Pero también le agradezco a quienes me cerraron puertas, me criticaron o me subestimaron. Porque en sus piedras encontré el impulso para construir mi templo.
Vuelvo a empezar.
Pero esta vez, desde un lugar más sabio.
Con la visión de crear una fundación que transforme vidas.
Con la certeza de que las plataformas digitales son mi megáfono para contar historias reales.