29/05/2014
Para mí, tejer macramé es el placer de la imaginación al trenzar los hilos en medio del silencio y ver poco a poco como ya apareciendo la figura espontánea que da forma a nuestro tejido. Es un espacio para la interiorización y la reflexión al compás de unas manos cadenciosas que traducen con sus dedos el sentir de un momento. Es el vuelo de colores que se transforma en armoniosas formas que darán vida a nuestro espacio. Es una comunicación de nuestro ser con el universo. Gracias Dios.