12/11/2019
Un grupo de amigos y amantes del buen comer, convidaron a Antonio Montaña en 1994 a que les dictara un taller. Se extendió unas semanas más de lo previsto. Me envía uno de los participantes el fax de respuesta, que resume la esencia de Cocina ilustrada:recetas e historia.
"Quizás la cocina sea un arte transitorio, pero, ante todo, es una síntesis de la cultura de los pueblos. Comienza por la geografía, sigue por la flora y la fauna y va al paso de la historia.
Se me ocurre que podríamos desarrollar las charlas (no las llamemos curso) siguiendo un esquema donde se refundan la historia de la cultura de la cual la cocina es una especie de síntesis, con sus técnicas básicas, trucos y “secretos”-
Yo no soy un chef que da clases sino un profesor que cocina. No voy a pasear por los platos del mundo ni enseñarles a tajar zanahorias ni a preparar platos de alta sofisticación, sino desarrollar un tema en el que se mezclan la química, la física,
que se esconden detrás de los menjurjes y la historia que les ha dado vida.
La idea es preparar algunos platos sencillos mientras se conversa. Poner en práctica la teoría general. Si uno tiene las bases del álgebra claras, puede entender la línea cuántica. En términos culinarios si se maneja el repertorio básico, puede lanzarse a la preparación de una gele de faisán trufado. No la vamos a
preparar porque por aquí no hay faisanes, trufas, estragón en las huertas, sidra ni enebrinas. Vamos a jugar con lo que tenemos, lo que se encuentra en un mercado y aprender a manejarlo y para solucionar el problema que hemos vivido todos:
quiero comer algo que resulte placentero, no tengo tiempo ni fondos para usar champaña y salmón en una preparación de Alta Silesia que sirven en Nueva York [...