27/05/2026
Momentum surge de un acontecimiento mínimo y radical: un quiebre. Un instante de colisión donde el cuerpo interrumpe la continuidad de su marcha y descubre, en la fragilidad, otra forma de percepción.
La exposición de Ana Bustamante no aborda el accidente como tragedia, sino como umbral; como una suspensión que obliga a reconsiderar la velocidad con la que habitamos el mundo.
En diálogo silencioso La muestra entiende que reposo y movimiento no son fuerzas opuestas, sino estados complementarios de una misma materia sensible.
El cuerpo piensa mientras cae. El alma también se desplaza en la lentitud. No todo avance depende de acelerar; a veces, detenerse es la única posibilidad de comprender.
A partir de la reiteración insistente de una acción —caer, fragmentarse, reincidir— Momentum construye una temporalidad circular, casi ritual, donde el gesto repetido se convierte en una forma de conjurar el tiempo.
La repetición deja de ser insistencia mecánica para transformarse en intuición:
un aprendizaje del cuerpo frente a sus propios.
Los espejos fracturados, los vidrios suspendidos y los formatos verticales que evocan imágenes de identificación o registro, configuran una escena donde drama y silencio conviven. En el fondo de algunas piezas, el texto aparece como un eco apenas visible: restos de pensamiento, fragmentos de memoria, señales de una conciencia que emerge precisamente allí donde la línea se rompe.
Texto curatorial: Oscar Roldán |