15/06/2026
HISTORIAS TEJIDAS
Las personas llegan a la estación de tren donde está ubicado mi taller creativo. Transeúntes pasan, reservan, se quedan, se van, vuelven. Desde hace unos días, los sonidos en mi taller son silbidos de locomotoras, silencios al medio día, pájaros visitantes, tórtolas peleonas, ardillas trabajadoras, edificios construidos por pájaros carpinteros.
Toda una fauna de inventos, bosques imaginarios y lofts en medio de junglas y hojas mosteras. Algunas personas vienen desde ciudades lejanas. Otras llegan desde recuerdos. Se paran silenciosamente sobre la mesa de trabajo mientras yo observo detalles en una fotografía. Detalles que otros pasan por alto: la forma de una sonrisa, una camisa favorita, una postura, un gesto. Un lugar. Un libro. Una bebida favorita.
Y entonces comienza la traducción.
Lápiz, cuaderno, hilo, aguja y memoria. Las fotos se sientan sobre la mesa entre madejas de hilo, tazas de té y café. Se sientan. Y esperan. Esperan a ser traducidas.
Poco a poco la fotografía deja de ser fotografía y se convierte en tejido. Durante días observo colores, expresiones y pequeños detalles. Punto tras punto. Vuelta tras vuelta. Hasta que la imagen encuentra una nueva forma de existir.
No es una copia exacta.
Es una interpretación hecha con observación, cariño y cientos de puntos. Eso son las Historias Tejidas. No son retratos. No son muñecos. Son recuerdos traducidos al lenguaje del hilo.
Por eso cada muñeco viaja acompañado de su propia Historia Tejida: un pequeño registro del recorrido que hizo para convertirse en hilo. Una polaroid como momento previo a la traducción. Un certificado de traducción porque es importante certificar la aparición de uno mismo desde otros mundos. Porque detrás de cada puntada hay una persona. Y detrás de cada persona, una historia.
Bienvenidos al taller donde las personas entran siendo fotografía y parten convertidas en tejido e hilo.
ArtesaníaColombiana TejidoConAmor