20/07/2020
Recuerdo muchos años atrás que una persona me dijo riéndose: "usted se va a quedar vendiendo prestiños como su mamá la prestiñera".
Cuando llegué a casa lloré amargamente, no podía creer que mi vida fueran: deudas,violencia, hambres, dificultades, miseria y muuuy poca atención de mi padres.
Vivía un in****no y esa persona me agarró de la nada para decirme eso.
Pensé tanto a lo largo de los años el evitar que ese destino se cumpliera pero por un propio familiar mis deseos de estudiar colapsaron y me quedé con el décimo ganado sin esperanzas de continuar...
Pasan los años y por un transtorno hormonal que se reguló, quedo embarazada, me replanteo toda mi vida y empiezo a aprender de mi hijo pero en especial, el como ser su madre...
Un día ya desesperada de una situación que no cambió después de JUNTARME, me toca ver en qué emprendo para crear un mínimo desahogo en esa situación tan abrumadora e insoportable.
Decido dejar el llanto y empiezo a buscar opciones que al rato se desvanecian por un factor que no tenía: "dinero suficiente para invertir".
Alguien un día llega y me dice: "te bendeciré con algo, feliz cumpleaños". Yo en lo personal me quedo pensando si al fin encontraría la manera.
Mi madre me enseña a hacer los famosos prestiños que la gente en donde soy oriunda ama tanto...
Yo no le pongo mucha mente al asunto y más que todo tenía taaaanto miedo ya que siempre fui muuuuy tímida.
En un grupo de whats app del pueblo donde ahora vivo, comparto una foto y ofrezco unos que mi madre había hecho pero no logro dar ni a basto con el pedido, lo cual me deja una espinita de duda si aquello funcionaría.
A los días hago el intento de hacer la masa sola, llamo a mi madre incluso. Después de eso veo que cometí unos errores y los corrijo, ya ahora sí para vender...
Paso un proceso de evolución de la presentación respectiva de producto a parte del formato de venta.
Al principio vender 6 era pulsearla mucho pero con más miedo que otra cosa.
Luego digo: "sabe qué? Hoy me llevo 10 y lo peor que me puede pasar es volver con ellos".
Empecé a incrementar el número a lo que mi instinto me dijera. Siento que Dios siempre me daba señales incluso de a quien ofrecer o no ofrecer.
Aquí estoy ahora con un trabajito que tanto anhelé y recordando como tragos amargos las humillaciones que me hicieron pasar, escuchando con tanto orgullo a varias personas que dicen "muchacha mis respetos por que usted realmente la pulsea y sin dudar camina lo que deba caminar, yo lo sé por que la he visto" entre muchos otros comentarios como el que más me causa gracia "verdad que usted no es de aquí?" Y yo con demasiado orgullo "Soy guanacasteca,pero ya tengo casi 4 años de vivir por aquí".
Un texto que escribí hace un año y quiero compartirles.
Gracias por tanto cariño,aprecio, apoyo y respeto.
Dios les bendiga