08/09/2026
Un día como hoy hace unos cuántos años entré a trabajar en Colgate-Palmolive. Y la verdad es que, aunque en aquel momento no tenía ni idea, fue una de esas decisiones que terminan cambiándote la vida.
Entré como comercial junior, con bastantes miedos e inseguridades. Después llegaron las propuestas de cambios … de ciudad, de cargos, de equipos, de departamentos… y siempre dije que sí.
Aprendí muchísimo. ventas, organización, planificación, manejo de personas, presión, errores, decisiones… y también de mí mismo.
Tuve jefes buenísimos y otros no tanto. Pero con los años entiendes que de todos terminas aprendiendo algo. A veces qué hacer. Y otras veces, qué no hacer.
Uno de los grandes saltos fue precisamente irme de mi ciudad para asumir un reto que en aquel momento me parecía enorme. Y gracias a esto, poco a poco, terminé llegando a una posición que durante años había querido, pero que cuando empecé veía lejísima. Casi imposible. Probablemente habría seguido creciendo, pero apareció una necesidad mayor: dejar mi país. Y la dejé después de casi 20 años.
He de reconocer que me dolió dejar Colgate. Mucho. Porque no era solamente un trabajo. Fueron viajes, formación constante, sacrificios, oportunidades, cambios, buenos momentos y otros bastante más duros. Pero, sobre todo, fueron personas. Compañeros que se hicieron amigos. Amigos que terminaron siendo familia.
Hoy miro hacia atrás y siento muchísimo agradecimiento. Por lo que aprendí, por la gente que encontré y porque muchas de las cosas que todavía hago hoy cómo trabajo, cómo afronto los cambios nacieron también en aquellos años.