26/08/2026
Hay días en los que siento que esta casa es un trabajo a tiempo completo.
Tengo que arreglar este balcón, tomar decisiones sobre la reforma de la planta baja, buscar herrajes para las ventanas nuevas - serán de madera, pintadas de blanco -. Puede que sea una decisión de locos, por el mantenimiento que conllevan a lo largo de los años, pero esta casa se merece unas buenas ventanas.
Estoy buscando baldosas hidráulicas para reemplazar parte del suelo estropeado. He comprado un par de piezas antiguas que todavía no sé muy bien cómo voy a restaurar. Tengo pendiente un viaje a Tenerife para buscar unos apliques de cristal de los años 60 para la planta de abajo… Y la lista continúa.
A veces pienso que me encantaría dedicar un año entero a todo esto: parar de trabajar y centrarme exclusivamente en la casa. Porque nadie sabe mejor que yo todo lo que hay que planear, buscar, comprar, decidir, plantear y finalmente acometer.
Pero plantear y llevar adelante una reforma mientras trabajas a tiempo completo es un desafío que no deseo volver a experimentar. Aunque tampoco nací rica ni de alcurnia, así que toca apechugar y sacar todo esto adelante.
El martes me incorporo a dos centros nuevos como profe de Dibujo dentro del proyecto AICLE. Daré lo mejor de mí y, por ahora, el curso de Decoración tendrá que quedarse aparcado.
En este momento, mi madre es mi prioridad, junto con mi trabajo y mi casa.
Paso mucho tiempo entre estos muros. Aquí me siento segura, tranquila y en calma. Y por eso es tan importante para mí seguir arreglando nuestro hogar, aunque a veces los esfuerzos económicos y de energía lleguen a superarme.
Así que, a ver por dónde empiezo hoy…
Porque, de momento, sigo en pijama. 😌