06/06/2026
Hoy nos escapamos a Nara. Como mucha otra gente, por cierto.
Bueno, eso no impidió que pudiéramos ver todo lo más destacable.
Y tengo que empezar diciendo que fue la primera capital permanente de Japón (en el siglo VIII) y
que de esa época precisamente data el templo Gangoji, el primer templo budista de Japón , pero el templo más atractivo es Todai-ji,donde hay una estatua de Buda Gigante ( el Gran Buda).
Y si los templos, éstos dos y otros más que hay son destacables, sin embargo lo que más distingue a Nara son los ciervos sika, que están sueltos y que se te acercan sin ninguna timidez para que les dés de comer, cosa que puedes hacer si compras las galletas especiales que encuentras a cada paso. Eso sí, se pueden poner bastante pesados e incluso empujarte o darte un bocado ( sin hacerte verdadero daño) y también te pueden tirar de lo que tengas a su alcance ( en mi caso, el mapa que llevaba en la mano, y me costó quitárselo).
A la hora de comer encontramos un pequeño restaurante dedicado a okonomiyaki, una especialidad de Osaka que se conoce también como pizza japonesa y que consiste en una masa espesa de harina de trigo, agua o caldo, col en juliana y huevo a la que se añaden otros ingredientes, como cerdo, ostras, etc y como toppings mayonesa y la salsa especial para okonomiyaki ( que lleva principalmente ketchup, miel y salsa Worcestershire).
No se puede perder el barrio antiguo de Naramachi.Allí entramos en una de las casas típicas del barrio preservadas para ser visitadas y de entrada gratuita. En la página que me prestaron de información se decía que son viviendas muy largas pero con poca fachada por razones de impuestos.
Terminamos la tarde tomándonos un té y una bebida exótica al lado de la estación, tras haber caminado como 12 kilómetros.