23/03/2025
A veces pasa. No hay que forzar. Llevaba tiempo con exceso de inspiración. Sentándome en la mesa de trabajo y volviendo a levantarme. No era por falta de ideas, qué va. Era todo lo contrario. Quería hacer piezas grandes, piezas pequeñas, cuadros, innovar o solamente hacer piezas de las que hay que tener hechas. El sentimiento era de culpabilidad y tristeza. ¿Cómo era posible que lo que más me gusta hacer no me estuviera haciendo feliz? Finalmente, me di cuenta de que no es materializar una idea que tengas en la cabeza y buscar cómo hacerla realidad, sino, con lo que tienes, buscar la pieza perfecta e ir adaptándola a lo que puedes hacer con ella. Y con ese "darme cuenta" hoy empiezo otra pieza. Ya está en mi cabeza, pero fue la misma madera la que me mostró cómo quería ser. Yo solo le hago caso.