28/09/2026
Sí, soy esa mujer.
Esa que contiene una miríada de pensamientos e ideas. Esa que siente intensamente con el cuerpo y necesita hacer algo con ello.
Soy esa mujer que alberga tanto dentro que necesita transformarlo. Integrarlo y entregarlo, trascenderlo.
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No se puede domesticar lo que es esencialmente salvaje.
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Todos somos salvajes, audaces, asombrosos. Y ni uno solo de nosotros es bonito.
Palabras salvajes de Mary Oliver
Al meditar, al querer conocernos, incluimos todo lo que somos sin rechazarlo y nos ofrecemos una mirada amorosa que, déjame decirte, es transformadora. Pero hay que atreverse a mirar. No con juicio, sino con amor.
Cuanta más práctica, más afinada es nuestra intuición y mayor coherencia experimentaremos en nuestras decisiones y elecciones diarias, porque no responderemos desde el automatismo de lo que se espera de nosotros, sino desde nuestra esencia.
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No es decirlo con la mente, es sentirlo en el cuerpo.
—¿Conocerse es el mayor propósito?
—Claro, ¿cómo no? Meditar, contemplar, escribir, cultivar nuestra percepción y abrir nuestro corazón nos cambia. Claro que sí, alma mía. Eso es lo que necesitas.
Necesitamos tiempo para escuchar -nos.
Esto es lo que comparto en Santuario. Pronto compartiré el primer taller online en el que poder dedicarnos un tiempo sagrado para sentir sin juzgar. Un espacio en el que poder conocernos un poco más, orientar nuestra vida en coherencia y conectar cuerpo, mente y alma. A través de la respiración, del mindfulness, de prácticas somáticas y de la escritura.
No se puede condenar a la musa, porque se muere. Porque su naturaleza es salvaje, no necesita que se la domestique. No quiere que le digan que es bonita. No, porque no se puede poseer. La intuición no es algo que se comprende; es algo que se siente.