20/08/2026
Hay flores que parecen querer tocar el cielo. El Delphinium es una de ellas. Sus altas espigas, cubiertas por decenas de flores que se abren lentamente de abajo hacia arriba, aportan verticalidad, movimiento y una elegancia difícil de igualar. Es la flor que convierte cualquier jardín en un paisaje romántico de inspiración inglesa.
Su nombre procede del griego delphis, "delfín", porque los capullos recuerdan a la silueta de este animal marino. Originario de Europa y Asia, el delphinium lleva siglos ocupando un lugar privilegiado en los jardines de los grandes palacios y casas de campo, donde sus intensos tonos azules —uno de los más difíciles de encontrar en la naturaleza— lo convirtieron en una auténtica joya botánica.
En el jardín necesita luz, temperaturas suaves y un suelo fértil que le permita desarrollar sus impresionantes espigas, que en algunas variedades pueden superar el metro y medio de altura. Como flor cortada, conviene colocarla en un jarrón alto con abundante agua y renovar el corte del tallo cada pocos días para disfrutar durante más tiempo de su delicada belleza.