29/06/2026
Cada proyecto comienza con una pregunta.
En este caso, en la Ermita de Nuestra Señora de Revilla en Baltanás, la vidriera existente no tenía un valor histórico ni artístico que justificara su conservación. El objetivo era crear un nuevo conjunto que respetara la geometría original del hueco y mejorara la entrada de luz, integrándose con el retablo sin restarle protagonismo.
El proceso comenzó con el desmontaje de la vidriera existente y continuó con la fabricación e instalación del nuevo conjunto.
En una iglesia, una vidriera no solo aporta color. También condiciona la luz, el ambiente y la forma en que se percibe todo el espacio.
Cada decisión busca un equilibrio entre técnica, funcionalidad y respeto por la arquitectura.
¿Qué os parece el resultado?