11/09/2026
LA MODERNA – MUEBLES MIRABAL
Más de un siglo de historia de la ebanistería en Santa Cruz de Tenerife
En la esquina de las calles Méndez Núñez y El Pilar, en Santa Cruz de Tenerife, se levanta uno de esos edificios que forman parte inseparable de la memoria comercial e industrial de la capital: La Moderna, conocida durante décadas también como Muebles Mirabal o Carpintería Mirabal.
La historia de la empresa se remonta a 1902. Sus fundadores fueron José Mirabal Correa y Manuel Espinosa Quintero, que iniciaron una actividad dedicada a la carpintería, la ebanistería y otros trabajos artesanales. Sus primeros talleres estuvieron en la calle del Castillo número 93 y, posteriormente, en los números 61 y 63 de la calle Suárez Guerra.
Con el crecimiento del negocio surgió la necesidad de disponer de unas instalaciones mucho mayores. Así nació el gran edificio que todavía hoy podemos contemplar en Méndez Núñez.
La nueva fábrica fue proyectada por el prestigioso arquitecto Antonio Pintor y Ocete, una de las figuras más importantes de la arquitectura y del desarrollo urbano de Santa Cruz durante las primeras décadas del siglo XX. La construcción del inmueble se sitúa en torno a 1924-1926.
El resultado fue un edificio de notable presencia, de lenguaje ecléctico, con una composición monumental muy característica. Su fachada se organiza mediante grandes pilastras verticales, amplios ventanales, elementos decorativos y balaustradas en la parte superior. La esquina, cuidadosamente resuelta, refuerza todavía más la personalidad del inmueble.
La Moderna no fue simplemente una tienda de muebles.
Fue durante muchos años una verdadera fábrica y escuela de artesanos.
En sus talleres trabajaron decenas de personas: carpinteros, ebanistas, tallistas, tapiceros, barnizadores y aprendices. Muchos jóvenes comenzaron allí desde los escalones más bajos del oficio y terminaron convirtiéndose en auténticos maestros de la madera.
La fábrica llegó a tener alrededor de medio centenar de trabajadores, una cifra que muestra perfectamente la importancia que alcanzó la empresa en la economía artesanal e industrial de Santa Cruz.
En aquellos talleres se trabajaban especialmente maderas nobles, y se fabricaban muebles de gran calidad, numerosos de ellos realizados por encargo. La empresa se hizo conocida por la calidad de sus acabados y por la experiencia de sus artesanos.
Entre las obras atribuidas a los talleres de Mirabal se encuentran incluso elementos de carpintería destinados a edificios públicos de Santa Cruz, entre ellos las puertas del Ayuntamiento.
En el complejo de La Moderna convivieron durante un tiempo distintas actividades relacionadas con la fabricación de muebles y la elaboración de piezas decorativas, existiendo también una sección vinculada a trabajos de mármol.
Con el paso de los años, Manuel Espinosa Quintero terminó abandonando su participación en el negocio, quedando José Mirabal Correa al frente de la empresa. Desde entonces, el apellido Mirabal quedó unido definitivamente a la historia de La Moderna.
Tras el fallecimiento de José Mirabal Correa en 1963, tomó el relevo su hijo Antonio Mirabal Rodríguez, que conocía perfectamente el oficio, pues había comenzado a trabajar junto a su padre desde muy joven.
Era ya la segunda generación familiar.
Antonio Mirabal fue adaptando progresivamente el negocio a los nuevos tiempos. La actividad comercial adquirió mayor importancia, se incorporaron muebles de importación y nuevos productos, aunque se mantuvo una fuerte vinculación con la fabricación artesanal y, especialmente, con la restauración de muebles antiguos.
Tras su fallecimiento en 1996, la continuidad de la empresa quedó en manos de sus hijos José Antonio y Juan Carlos Mirabal Méndez, representantes de la tercera generación de la familia.
La trayectoria de La Moderna recibió además un reconocimiento singular al convertirse en empresa artesana número 0001, un dato que refleja su importancia dentro del sector artesanal de Tenerife.
En 2018, La Moderna fue una de las empresas centenarias reconocidas por el Cabildo de Tenerife por haber superado el siglo de existencia y haber formado parte durante generaciones de la vida económica de la isla.
Pero el valor de La Moderna no es únicamente empresarial.
Su edificio constituye también una pieza importante del patrimonio arquitectónico de Santa Cruz de Tenerife.
La antigua fábrica está reconocida dentro del patrimonio histórico de la ciudad como uno de los ejemplos destacados de la arquitectura industrial y ecléctica de las primeras décadas del siglo XX.
Su arquitecto, Antonio Pintor y Ocete, intervino en numerosos proyectos que transformaron Santa Cruz y dejó una profunda huella en el paisaje urbano de la capital.
Una fotografía cargada de historia
La fotografía antigua que acompaña a esta publicación resulta especialmente interesante.
En ella vemos el edificio de La Moderna prácticamente recién terminado, probablemente a finales de los años veinte.
Pero hay un detalle que llama especialmente la atención.
A la izquierda del edificio aparece un muro que cerraba parcialmente el acceso hacia la calle del Pilar.
Hoy resulta difícil imaginar aquel rincón de Santa Cruz de esa manera.
La imagen nos permite comprobar cómo la ciudad todavía estaba terminando de configurar su trama urbana en torno a Méndez Núñez, El Pilar y las inmediaciones del actual Parque García Sanabria.
En aquellos años, Santa Cruz se encontraba en plena transformación y expansión.
La Moderna surgió precisamente en ese momento de cambio.
Un siglo después, el edificio continúa siendo perfectamente reconocible.
Y lo más interesante es que La Moderna no pertenece únicamente al pasado.
La firma continúa vinculada al mundo de la madera, la carpintería y la restauración, manteniendo viva una tradición empresarial y artesanal que comenzó en Santa Cruz de Tenerife en 1902.
Estamos, por tanto, ante mucho más que una antigua fábrica de muebles.
La Moderna es un fragmento vivo de la historia comercial, industrial y artesanal de Santa Cruz de Tenerife.
Más de un siglo de carpinteros, ebanistas, tallistas, restauradores y familias enteras ligadas al trabajo de la madera.
Y todavía hoy, más de 120 años después de su fundación, el nombre de La Moderna sigue formando parte de la historia de la ciudad.
FUENTES CONSULTADAS: Gobierno de Canarias; Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife; Cabildo de Tenerife; documentación histórica sobre empresas centenarias de Tenerife; Muebles La Moderna; Atlántico Hoy; Mapping Canarias.