15/06/2026
Y sí! Ya tocaba darle al pincel y la
Frida la Vida, la llorona, la de los colores, la de las flores, la rota, la andrógina, la de todas y la mía.
Ella dijo: “Merezco un amor que me quiera despeinada, con las razones y todo para levantarme deprisa, con todo y los demonios que no me dejan dormir.”
Yo traduzco:
Merezco que no me confundan con fantasía. Que no me quieran corregida, curada o convenientemente ligera. Porque estoy hecha de luz, sí, pero también de cicatrices que aprendieron a respirar.
He conocido afectos que amaban sólo mi brillo y negociaban mis sombras.
Ya no!
Quien se quede, que sea porque puede mirar toda la verdad y no solo la parte que le resulta hermosa. Porque a estas alturas de la vida, ser amada a medias se parece demasiado a la soledad.
Vivimos rodeados de gente que llama intensidad a la transparencia y paz a la falta de alma. Después se preguntan por qué todo les sabe tan poco… porque lo contrario a la intensidad no es paz; es renuncia.