28/12/2025
Quedan cuatro días para que este año se vaya y no sé si despedirlo con un abrazo o con un portazo suave. Ha sido uno de los años más bonitos y más duros de mi vida: he sido mi mejor versión… y también mi peor versión, todo en el mismo paquete.
Y aun así no tengo miedo al 2026, porque ya sé llegar a mi mejor versión, ya he estado ahí, así que este año nuevo no parto de cero: parto de experiencia.
Ha sido un año… ¿salvaje? He reformado mi casa entera (mi casa, qué bien suena) que no es solo tirar paredes, sino tomar mil decisiones que te persiguen para siempre: dónde va un enchufe, dónde va un sofá, dónde entra la luz, dónde cae el agua… pensar una vida futura en forma de planos y cables. Agota más la cabeza que el cuerpo.
Y ahora, por fin, aquí estoy: independizada, en mi casa nueva, viviendo esa soledad bonita que tanto deseaba… aunque duela a veces estar lejos de los que quiero. Sé que están, pero no es lo mismo tenerlos al otro lado de la pared que al otro lado del móvil.
Este ha sido el año en el que he sido la persona más feliz del mundo y la más triste. Este año me he sentido profundamente amada y profundamente sola. Un año intenso, desordenado, nada tranquilo… pero muy vivo.
Para el 2026 no pido fuegos artificiales: pido equilibrio, estabilidad, paz y la versión de mí que empieza a volver ahora, más tranquila, más serena, más en casa… por dentro y por fuera.
Y sí: YouTube vuelve. Lo tengo clarísimo, pero no quiero volver como antes. Estoy editando varios capítulos para poder empezar esta nueva etapa con calma, sin correr, sin quemarme. Una nueva temporada. A ver qué sale.
Gracias a quienes habéis estado en este año tan loco y de extremos. Seguimos. 💜