26/01/2024
A los 40 años, Franz Kafka (1883-1924), que nunca se casó y no tuvo hijos, paseaba un día por un parque de Berlín cuando se encontró con una niña que lloraba porqué había perdido su muñeca favorita. Ella y Kafka buscaron la muñeca sin éxito.
Kafka le dijo que se encontrarían allí al día siguiente y que volverían a buscarla.
Al día siguiente, cuando aún no habían encontrado la muñeca, Kafka le dio a la niña una carta "escrita" por la muñeca que decía
"por favor, no llores". Hice un viaje para ver mundo. Te escribiré sobre mis aventuras".".
Así comenzó una historia que continuó hasta el final de la vida de Kafka.
Durante sus encuentros, Kafka leía las cartas de la muñeca cuidadosamente escritas con aventuras y conversaciones que a la niña le parecían adorables.
Finalmente, Kafka trajo de vuelta el muñeco (compró uno) que había regresado de Berlín.
"No se parece en nada a mi muñeca", dijo la niña.
Kafka le entregó otra carta en la que el muñeco escribía "mis viajes me han cambiado". La niña abrazó a la nueva muñeca y se la llevó a su feliz hogar.
Un año después murió Kafka.
Muchos años después, la niña, ahora adulta, encontró una carta dentro de la muñeca. En la minúscula carta firmada por Kafka decía:
"Todo lo que amas probablemente se perderá, pero al final el amor volverá de otra manera"
Acepta el cambio. Es inevitable para el crecimiento. Juntos podemos convertir el dolor en asombro y amor, pero depende de nosotros crear consciente e intencionalmente esa conexión ❤️
-------------------------------------------------------------------
Dedicado a todos aquellos hijos gatunos que tenemos y debemos dejar ir cuando les llega su momento, pero tenemos que seguir luchando por los que todavía, en vida, nos necesitan y les debemos seguir dando amor, tanto a los que se fueron como a los que se quedan, y a los nuevos que están por llegar.
Redes❤️