Ucronía Náhuatl

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Verdugos del Anáhuacversion en audiolibro (primera parte)https://www.youtube.com/watch?v=25taoMkBN2Q&ab_channel=NumenTli...
17/12/2024

Verdugos del Anáhuac
version en audiolibro (primera parte)
https://www.youtube.com/watch?v=25taoMkBN2Q&ab_channel=NumenTlileztly
En los bordes del hangar, tres grupos de comandos aguardaban en silencio. Su presencia, aunque discreta, no pasaba desapercibida, proyectaba una sombra ominosa que todos los presentes sentían, incluso si evitaban mirarlos directamente. Eran comandos de fuerzas especiales, mejor conocidos como Cuachiqmeh, el aspecto de su equipo lo evidenciaba, espectros de carne y metal, la encarnación de la guerra en su forma más pura. Su equipamiento táctico de color gris opaco que parecía devorar la poca luz que los reflectores del techo lanzaban sobre ellos, haciéndose casi indistinguibles de las sombras que les servían de manto.
Los soldados regulares, en cambio, luchaban por mantener la compostura. Muchos tamborileaban nerviosamente con los dedos sobre los rifles; otros ajustaban sin necesidad las correas de sus mochilas o miraban de reojo a sus compañeros, buscando apoyo en medio de la tensión. Eran jóvenes e inexpertos, apenas iniciados en las realidades brutales de la guerra. Sus rostros, bajo la tenue luz, mostraron la mezcla de temor y emoción de quienes saben que pronto se enfrentarán al abismo. Algunos no podían evitar dirigir miradas furtivas hacia los cuachicmeh, como si esperaran que estas figuras inmutables les ofrecieran algo de seguridad, aunque la mera presencia de los comandos les provocaba escalofríos.
Los cuachicmeh equipados con todo el material de guerra que la federación les podría brindar para este despliegue, exudaban una advertencia silenciosa para sus enemigos y un recordatorio sombrío para sus aliados. Sus exoesqueletos tácticos, fabricados con materiales compuestos de última generación, los transformaban en algo más que humanos. Los rótulos de cráneos descarnados impresos en sus visores, diseñados para infundir terror, parecían miradas vacías que atravesaban las almas de quienes se atrevían a sostenerles la vista. Para los supersticiosos, eran heraldos de muerte; para los pragmáticos, armas vivientes.
El arsenal que portaban era igualmente intimidante. Algunos llevaban rifles de asalto pesado, o versiones modernizadas de un icónico rifle de francotirador fabricado hace algunas generaciones, a inicios de la era de la automatización cibernética conocido como “el ultimo rifle”, y que se había convertido en el símbolo de una bandera en lejanas tierras. Otros empuñaban ametralladoras de plasma, armas tan devastadoras que podían pulverizar objetivos que antes habrían requerido el poder de un vehículo blindado de asalto pesado. Los propulsores individuales adheridos a las espaldas de varios comandos añadían un matiz casi sobrenatural a su apariencia, como si en cualquier momento pudieran alzar el vuelo como ángeles oscuros de la destrucción.
Inmóviles como estatuas funerarias, los cuachicmeh parecían más autómatas que humanos. Sus respiraciones, amortiguadas por los sistemas internos de los cascos, eran inaudibles, aumentando la sensación de que eran máquinas programadas para la guerra. Este contraste con los soldados regulares, vivos en su nerviosismo, hacía que la diferencia entre ambos grupos resultara abismal. Para los comandos, la misión no era una prueba, sino un trámite más en una lista interminable de operaciones; para los soldados regulares, era la puerta de entrada a un in****no desconocido.

Eternos aztecas Tercer pemuloMemorias de otra vida  El día siguiente fue cálido y deslumbrante.  El cielo se mantuvo des...
28/11/2024

Eternos aztecas
Tercer pemulo
Memorias de otra vida

El día siguiente fue cálido y deslumbrante. El cielo se mantuvo despejado con solo unas nubes ocasionales para ocultar el brillo del dios sol en su diario peregrinaje. Suaves brisas traídas de las lejanías por el viento Ehécatl mecieron las banderolas y estandartes colocados en lo alto de los templos, con cada hora que transcurría se reunió poco a poco la gente convocada de las aldeas y poblados vecinos.
¡La decisión del sacerdocio se ha extendido por todo el Teoaltepetl y alrededores, y la decisión de enviar tropas es inquebrantable! Hoy, sin embargo, es el día de los encuentros y despedidas entre las familias, las charlas de ánimo, utilizadas para levantar la moral de los guerreros y milicianos y los festejos para tranquilizar los espíritus del pueblo y los jóvenes guerreros.
Se organizaron algunas festividades en las plazas para los residentes y los viajeros que llegaban. los siervos de la administración local instalaban campamentos en las afueras para alojar a los guerreros que a las primeras horas del atardecer ya se habían aglomerado en cantidades considerables.
Xiuhlotl vestía una túnica de sacerdote, estaba sentado en un pequeño teocalli al lado del palacio cuando el dios sol se desangró en el horizonte, devorado por la gran bestia de la tierra Cipactli y encendiendo las nubes que salpicaba con el fuego de su sangre.
Xiuhlotl miraba hacia el altar del magnífico teocalli de la luna frente a él. El abuelo vestía un conjunto completo de atuendo divino del sumo sacerdote que pesaba decenas de kilogramos, brillando la luz dorada de sol menguante que se reflejaba en todas las direcciones. realizaba una liturgia para santificar la protección del dios patrono Huitzilopochtli a los tonalli de los hombres que marcharían muy pronto en la guerra florida, acompañado por una guardia de sacerdotisas que vistiendo reducidos trajes rituales elaborados en algodón y fibras de maguey atraían la atención de todos los fieles. Cuando su retahíla de discursos y compromisos con los dioses fue concluida. El golpeteo de los tambores, los sonidos de las caracolas, los rugidos, aullidos y graznidos emitidos por extraños silbatos prehispánicos cantaron su canción, y una vistosa danza de las sacerdotisas dio inicio capturando aún más la atención de los asistentes e hipnotizando con deseos apasionados a muchos jóvenes guerreros. Los movimientos licenciosos de las danzantes junto con la algarabía de los sonidos musicales y los olores de copal, hiervas y especias aromáticas quemadas en las vasijas de barro rituales popochcomitl, encendían el fervor religioso de los asistentes, con el mismo entusiasmo que un concierto de música contemporánea con barra libre y fuegos artificiales estimularían a una multitud de jóvenes de la vida pasada de Xiuhlotl.
Xiuhlotl como muchos otros asistentes disfrutó de los festejos durante algún tiempo hasta que el empalago de los sentidos, le hizó alejarse en busca de un poco de paz sensorial.
Su caminar por las calles de Teotihuacán le puso a pensar en el significado especial que aquel lugar tenía en sus dos vidas, después de todo aquella ciudad sagrada que es su hogar en esta época, fue también el lugar donde lo reclamaría la muerte en su anterior historia. Inmerso en sus pensamientos Xiuhlotl se alejó de los grandes templos, hasta salir del perímetro de lo que en otras épocas serían sus ruinas arqueológicas
Mirando las siluetas de los teocalli y los templos en la distancia, la nostalgia de un paisaje familiar que algunas ocasiones vio en su otra vida camino a casa, repentinamente le hizo desbocar añoranzas y soltar un profundo suspiro de algún lugar escondido en su revoltijo de emociones. No era común, pero en contadas ocasiones en que podía bajar la guardia por el salvajismo en el que actualmente vivía, la añoranza por “ciertos recuerdos” le devoraban causando una sensación de un hueco que lo ahogaba en lo más profundo de sus sentimientos, desbordándose una presa de emociones que en este momento le hizo llorar.
Xiuhlotl caminó hasta encontrar un lugar cómodo donde sentarse sobre una sábana de pasto, acompañándose con la nostalgia y la tristeza de aquellos recuerdos.
Esa noche lejos de las fogatas de la ciudad, oculto en las tinieblas de noche, rodeándolo como tinta, “aquellos recuerdos” que eran como un sueño amargo nuevamente volvieron. En el cielo ajeno a las brillantes luces de otra época, la Vía Láctea se veía vasta e ilimitada. Ese brillante cielo nocturno le abrió camino y lo secuestró. Lo hizo recordar ese mismo cielo cuando siendo un joven adolescente con las ganas de tragarse el mundo y antes de enfrentarse a ese despiadado mundo, acompañaba a su padre de su otra vida a las cacerías nocturnas para complementar la despensa en su humilde hogar, siempre acompañados por su fiel perro mestizo, con solo ese cielo estrellado cobijándolos hasta el siguiente amanecer. Lo hizo recordar ese mismo cielo estrellado en otra vida mientras caminaba en el desierto de Arizona en busca del “sueño americano”, reconfortándolo al levantar la mirada en las frías noches que tiritaba hasta los huesos y con el estómago hambriento mordiéndole las tripas. Le hizo recordar la última etapa de su vida cuando luego de fracasar como hombre y proveedor con su pareja, y verse obligado a cerrar su negocio a causa de una pandemia que afectó toda la economía del país, perdiendo en el proceso todo su patrimonio construido y desprendiéndose de su única aspiración en la vida que fue vivir en la zona metropolitana de la ciudad de México; se obligó a volver con el rabo entre las piernas a la humilde zona rural carente de servicios donde le habían heredado una hectárea de tierra, ahí nuevamente ese cielo estrellado le acompañó todas las noches mientras construía con sus propias manos su nuevo hogar y se obligaba a esperar por más de un año a que algún funcionario atendiera a su solicitud de instalarle el servicio de electricidad, mientras se auto recriminaba por la situación de carencias a las que por su fracaso como emprendedor, sometía a su compañera.
“Mi anterior vida estuvo repleta de carencias, un montón de fracasos y solo unos cuantos éxitos en la segunda mitad de mi historia. Pero supongo que ese es el sentimiento de la mayoría de la gente que no nacieron en una cuna de oro. Mmm ¿No recuerdo si fue ese escritor Mario Vargas Llosa o Gabriel García Márquez de mi otra vida quien dijo que sus primeros 33 años fueron una reverenda mi**da, pero la vida se encargó de compensarle en la segunda mitad de su historia? Como sea (…)
Crecí como la mayoría de infantes de mi época creyendo en las promesas sobre la vida adulta de los programas de televisa y la educación pública de que mi esfuerzo seria retribuido con el tiempo, solo para morder el asfalto de la ciudad de México cuando mi título universitario me convirtió en otro técnico sobre calificado con los sueños rotos, obligado a trabajar 10 horas diarias como obrero y perder 3 horas más transportándome diariamente a los pueblos “dormitorios” del estado de México, si quería evitar gastarme una parte importante de mi sueldo alquilando una pequeña habitación de 2 por 2 metros, que eran lo único que me podía permitir rentar para vivir dentro de la capital.
Al final al no pude escalar en aquella época, me pasé tres años postulándome a entrevistas para empleos relacionados a mi especialidad en las que nos entrevistaban a decenas de aspirantes, para al final ofrecer únicamente una méndiga plaza laboral que ni siquiera ofrecía un sueldo decente. Eso cuando al menos era un “trabajo real” y no una estafa criminal de las que se anunciaban todo el tiempo impunemente como trabajos multinivel en los periódicos y el gobierno nunca castigaba. Incluso en el arte las estafas de empleo por parte de los falsos “promotores culturales”, nos hacían pagar a los expositores con nuestro propio dinero para publicar nuestras obras artísticas de forma colectiva, solo para ser ellos quienes usaran nuestros trabajos como escalera al éxito, mientras a sus colaboradores solo nos entregaban estúpidos reconocimientos de papel que no nos servían para ni madres, además de presumir en las paredes donde se vieran bonitos.
Me harté de la desesperación de no poder triunfar en lo que había elegido como mi medio de vivir, y me obligué a seguir el camino que muchos de mis familiares sin estudios emprendieron años atrás de emigrar como ilegal al vecino país del norte. Trabajé arduamente en variedad de oficios como jornalero indocumentado, ahorrando cada centavo con la meta de tener el suficiente capital para retornar exitoso y establecer un negocio del cual pudiera vivir de mi arte en la capital. Me llevo más de una década, pero cuando finalmente lo logré. Tuve la suerte de conseguir en remate un pequeño inmueble en el corazón de la ciudad de México, sobre una avenida en zona roja de pr******tas donde pude instalar mi taller y llamar hogar a pocas calles de distancia de las ruinas de Tenochtitlan.
Si lo describo de esa manera parecería un sueño un poco estúpido, despertarme todas las mañanas con el olor del esmog y ruido de los vehículos de la arteria principal, ocasionalmente tener que lavar el olor a orines y algún que otro fluido corporal sobre la banqueta frente a la entrada de mi negocio causado por los borrachos y las sexoservidoras trasnochadoras, pero para mí fue la epoca mas feliz de toda mi vida. Habia logrado mi sueño de vivir en la gran ciudad como tantas veces soñaba de pequeño cuando veia los programas de televisa y lo habia conseguido ubicándome en una ubicacion que se ajustó de forma estratégica a mi modo de vida. Habría estado aún mejor vivir solo una estación del metro más al sur, pero tampoco fue algo tan relevante, eran solo 5 minutos de distancia caminando hasta ese lugar. Me ubicaba a 10 minutos de distancia caminado hasta el zócalo y las ruinas del templo mayor. Podía salir todas las noches después de cerrar mi comercio a sentarme frente a esas ruinas, donde dejaba volar mi imaginación con la idea romantizada que en aquella época tuve de esta era y donde anestesiaba mi desprecio hacia todo lo que odié de “ese país”. Podía seguir mi camino una cuadra más los jueves y fines de semana por la noche para ingresar a un bar alternativo sobre la calle de donceles llamado “La sombra del Jaguar,” uno de los pocos espacios subterráneos para desadaptados quisquillosos con la misma actitud de rechazo hacia aquella sociedad y alejados de las modas predominantes con quienes me identifiqué.
Extraño tanto no poder disfrutar de aquella música. Extraño no poder vestirme de gabardina, chaqueta y pantalón de cuero, encaje o terciopelo negros, con mis accesorios de tachuelas, hebillas y cadenas en temporadas de frio y también extraño mis pesadas botas de plataforma que me cubrían a la altura de las rodillas en lugar de andar con estos huaraches que dejan mi piel desnuda para ser picada por los mosquitos y las malas hierbas. Incluso extraño los olores de los solventes, pinturas y la sensación pegajosa de las resinas entre mis dedos cuando me pasaba semanas trabajando en mi taller dando forma a la escultura de alguna locación a escala que complementara como fondo de exhibición a alguna de mis esculturas.
Pero, sobre todo te extraño tanto Atziri. Te conocí en ese bar. Extraño tu sonrisa, tus ojos penetrantes enmarcados en sombras de maquillaje profundas. mirándome cuando nos soltábamos la lengua a discutir nuestras utopías del mundo después de un par de cervezas con una buena canción de metal de fondo. Extraño el recuerdo de tu compañía caminando tomados de las manos, vagando errantes como luciérnagas atraídas por las farolas a lo largo de la avenida de reforma después de salir de ese bar o de algún concierto de un escenario para grupos musicales alternativos que estaba a lado del acceso a la estación del metro la viga, a solo una estación de distancia de nuestro hogar.
Extraño mis salidas por la mañana a correr en la pista de carreras de 10 km de ciudad deportiva a 20 minutos del metro chabacano y mi rutina de clavados en la plataforma de la alberca olímpica que también me quedaba a poca distancia de donde vivía. Definitivamente tuve la dicha de disfrutar mi sueño de una vida perfecta en aquella vida.
Mi vida fue perfecta durante algunos años hasta que el desastre de una pandemia y la serie de malas decisiones financieras acumuladas en mi negocio, se desbordaron como avalancha y me hicieron quebrar.
Intenté todas las alternativas e ideas que se me ocurrieron, pero las deudas y gastos acumulados día a día, el bombardeo de llamadas de cobranza del banco por medio de su ejército de telefonistas cuando las ventas cayeron en picada y no pude mantenerme al corriente de los pagos de los créditos que les había solicitado, las multas de la alcaldía por no acondicionar ni aplicar las restricciones que ordenaron para la venta al público, las mordidas que me exigieron los funcionarios de protección civil, como si fueran una horda de chacales para continuar dándome su “visto bueno” de seguir manteniendo abiertas las puertas de mi negocio, las cancelaciones de pedidos por parte de las tiendas de los museos donde posicionaba mis esculturas y réplicas de arte prehispánico, el “cobro de piso” del SAT que me despojaba de casi una tercera parte de mis ingresos durante los dos años que me mantuve aguantando esperando a que el negocio se volviera a levantar, mientras también seguía naufragando entre todas las deudas impagables a causa de aquella crisis. todo lo anterior finalmente me vencieron. Mientras ese pi**he presidente había declarado feliz ante las cámaras que “esa pandemia les cayó como anillo al dedo para callar a los inconformes con su gobierno”.
Fue la claudicación de todos mis esfuerzos y mi única meta de toda la vida, la cual, para un tipo que se volvió ateo desde muy joven resignado a una sola vida, se limitaban a experimentar el privilegio de una vida acomodada en la zona metropolitana de la ciudad de México, como veía disfrutar a los personajes de clase media en las series de televisa cuando era un niño.
El fracaso de vernos obligados a vender mi hogar para salir de aquella crisis, me hizo huir con el rabo entre las piernas a la zona rural en la cual crecí. Ahí me habían heredado un humilde terreno que nunca pude vender a buen precio por encontrarse en un agujero escondido en la sierra que parecía sacado de alguna vieja película mexicana en blanco y negro que relatara la vida diaria de unos bandoleros a caballo. Ahí fue donde me puse a para emprender desde cero, pero solo después de lloriquear algunos meses por sentirme un fracasado como hombre y proveedor. Eventualmente ese terremoto acabaría y cuando terminé de desahogarme y lamer mis heridas, mi último emprendimiento nos llevó a establecernos luego de algunos años en Teotihuacán.
Es una lástima que nunca pudimos tener hijos, pero espero que el poco patrimonio que te dejé después de mi infarto te permitiera rehacer tu vida.”
A esos recuerdos Xiuhlotl sonrió con ironía, mientras seguía navegando por sus recuerdos mas atesorados.
Pero es cierto que todas mis desgracias fueron un sueño de hadas comparadas con la infancia de mis padres, que en pleno siglo XX les toco crecer con los pies descalzos. Comparadas con la miseria de los campesinos desarrapados con los que conviví en aquel agujero rural, arrodillándose todos ante esos obesos sacerdotes blancos y entregando fielmente su diezmo cada domingo que me llevaban de niño a la iglesia. Comparada con los vendedores ambulantes en los que me incluí durante algún tiempo después de graduarme en artes plásticas, mal vendiendo nuestro arte como meras artesanías, mientras los curadores de la ciudad de México le abrían las salas de exposición de los grandes museos a europeos expatriados y argentinas de pechos operados radicadas en Polanco.
Sé que aquellas injusticias que vi en ese país fueron solo mi percepción subjetiva de la vida, provocada por mi mala suerte de obtener mejores herramientas para lograr el éxito. Que el discurso oficial de victimismo histórico de mi raza fue una herramienta usada primero por hacendados criollos para usarnos como carne de cañón en su guerra de independencia, cuando iban a perder sus privilegios nobiliarios por la llegada de las reformas de la ilustración en esa época a España, y que fueron los gobiernos que le siguieron y no los extranjeros quienes nos siguieron usando como ganado para robarle a mi gente su destino al manipularnos.
Mi abuelo participó en las huestes de Zapata durante la revolución mexicana, pero eso no lo liberó ni a él ni a mi padre de la más absoluta miseria. Sé que los europeos radicados en Europa no fueron responsables de las desgracias de mi gente y que la culpa de que 600 españoles hayan podido conquistar medio continente fue porque todos los gobernantes de este lado del mundo fueron unos pendejos que no percibieron la amenaza de los invasores hasta que ya era muy tarde, además de que eran ignorantes que cambiaron su oro por “espejitos” y ese pendejismo fue la única herencia que nos dejaron a sus descendientes.
Después de Cristóbal Colon llegarán los primeros colonos a ocupar las islas del caribe, donde diezmarán a la población nativa con el mismo salvajismo que cualquier tribu indígena de esta era cocina a sus enemigos en pozole. Pero la escala de las desgracias que traerán los europeos no tiene comparación. Después de que los europeos pierdan su mano de obra esclava en las islas del caribe por las enfermedades, inundaran las islas con esclavos africanos. Quedaran registradas en la historia la frase de uno de los líderes que resistan la invasión en cuba Hatuey cuando se le capture y sea condenado a la hoguera, y el sacerdote le ofrezca bautizarlo para convertirlo en cristiano y que su alma pueda irse al cielo
Sus palabras serán:
-“¿Son cristianos los que me han hecho esto? ¿Son cristianos los que me ha robado mi tierra, esclavizando a mi pueblo y matado a mis seres queridos? No, no quiero ser cristiano. No quiero ir al cielo si los cristianos viven allí”-
Durante la conquista de México, después de tener segura su victoria sobre Tenochtitlan, ese sifiloso de Cortez, traicionara al líder tlaxcalteca Xicoténcatl su aliado, y lo mandara ejecutar en un juicio privado presenciado solo por sus allegados. El mismo destino compartirán otros nobles indígenas que inicialmente fueron sus partidarios. A la hija de Moctezuma Tecuichpo Ixcaxóchitl, a quien bautizaron con el nombre de Isabel, Cortez la convertirá en pr******ta y será violada por varios de sus subordinados para después entregarla como trofeo y convertir en noble a algunos de sus capitanes. Y con los siglos a ese Cortez nos lo pintaran hasta el hartazgo los hispanistas defensores de su leyenda rosada, como el salvador que nos librara de nuestra barbarie y donde afirmaran que mis ancestros lo vieron como un santo. Convenientemente ignoraran todo registro de sus excesos durante y después de la conquista, como el códice del aperreamiento que sobrevivió hasta la época moderna, donde se le registra castigando a 7 caciques de Coyohuacán a ser devorados por perros mientras su p**a de malinche santificada por los europeos, se pone a rezar por sus almas como buena cristiana.
Después de ejecutar a Cuauhtémoc, Cortez y sus capitanes asesinarán a otros líderes indígenas, incluso entre los enemigos de los mexicas que se rendirán inmediatamente a los europeos, Tangáxoan II el Cazonci gobernante del reino purépecha, después de entregar su corona a los invasores será acusado de conspiración, será torturado y quemado vivo en 1530 por orden de Nuño Guzmán, uno entre tantos conquistadores conocido por su brutalidad
Durante la siguiente rebelión indígena del Mixtón los capitanes del caudillo Tenamaztle que sean capturados compartirán la misma sentencia, serán ahorcados o quemados vivos y para Tenamaztle su destino seguramente será mucho más terrorífico ya que por algo la historia española se encargó de esconder toda noticia suya después de su captura.
En las tierras Incas Túpac Amaru II se revelará contra los españoles por el trabajo forzado y la extorción de los altos impuestos contra los indígenas, será capturado, torturado y sometido a una ejecución pública particularmente violenta.
Lo obligaran a ver impotente la tortura y ahorcamiento de su esposa y su hijo de 12 años. Luego de someterlo a ese in****no intentaran desmembrarlo atando sus extremidades a caballos que jalaran en diferentes direcciones, pero como no lograran arrancar sus miembros, finalmente lo decapitaran. Su cuerpo será desmembrado y sus restos enviados a diferentes localidades para ser exhibidos como advertencia a otros posibles insurgentes.
Y luego, en época del México independiente, no faltaran los mexicanos hispanistas siempre blancos, que con el descaro más absoluto ningunearan toda la barbarie cometida por los europeos contra nuestra gente.
Los españoles traerán tras ellos a los ingleses y franceses…
Los angloamericanos fundaran sus primeros asentamientos gracias a los nativos que les proporcionaran alimentos y enseñarán como sobrevivir y fertilizar las estériles tierras en Jamestown y Plymouth. Ahí inicialmente sacaran a relucir su cordialidad y sus ideales de buenos cristianos deseosos de convivir con nuestros hermanos.
Pero tan pronto establezcan su control sobre toda la costa y empiecen a llegar más hordas de colonos, poco a poco mostraran sus verdaderas caras. Primero los engañarán con tratados y compras de tierra, arrinconando o expulsando poco a poco a los nativos de sus territorios ancestrales. Luego durante las guerras coloniales entre los británicos, franceses y holandeses, muchas tribus se verán obligadas a elegir bandos en conflictos europeos, lo que llevara a la destrucción de comunidades enteras.
Después de la victoria británica en esas guerras y el exilio de los franceses a las sobras coloniales, los indígenas serán traicionados por franceses y británicos. La expansión colonial continuará a costa de los territorios nativos.
A medida que los asentamientos europeos crezcan. Los acuerdos iniciales de ayuda y coexistencia pacífica serán sustituidos por la violencia y la represión.
Los colonos europeos romperán todos los tratados con las tribus indígenas, y luego de las emancipaciones americanas. Canadá y los Estados Unidos implementaran la expropiación masiva de sus tierras.
Los gringos se inventarán la Ley de Traslado Forzoso, Indian Removal Act, de 1830. En lo que se conocerá como la "Senda de Lágrimas". Miles de nativos morirán en el proceso de reubicación debido a enfermedades, hambre y condiciones extremas.
Los sobrevivientes serán reubicados en reservas, que serán tierras muy pequeñas y pobres en recursos naturales. Esto los hará dependientes de los europeos para sobrevivir.
A las reservas le seguirán las guerras indias y masacres. Los americanos incentivaran el genocidio de los pueblos indígenas, especialmente durante la expansión hacia el oeste. Pagando tarifas de hasta 5 dólares por las cabelleras de los nativos como evidencia del exterminio. La violencia será indiscriminada sin diferenciar hombres, mujeres, niños o ancianos, ya que las recompensas por cabelleras nunca distinguirán alguna diferencia.
A eso seguirán el secuestro y la reeducación de los niños indígenas, miles serán separados de sus familias y enviados a internados indios. Estos programas tendrán el objetivo de "civilizar" a los niños mediante la prohibición de su lengua, cultura y religión. En estas instituciones, a menudo sufrirán abuso físico, emocional y sexual, y muchos morirán por enfermedades y maltratos.
Tanto en Canadá como en los EE. UU. Crearan programas de esterilización forzada de las mujeres y usaran el alcohol como herramienta de control introduciéndolo en las comunidades nativas donde esa bebida causara una desintegración social. Aunque estas políticas no serán distintas a las que los criollos en México harán en determinadas circunstancias después de la independencia. Como la guerra de las castas en Yucatán, los hacendados yucatecos se revelarán contra el gobierno central usando a los indígenas mayas para armar sus ejércitos, pero después de que los mayas se revelen contra los hacendados, los yucatecos pedirán el auxilio del gobierno mexicano y este recuperara el control de Yucatán asesinando indiscriminadamente a los rebeldes mayas, incluso crearon una medalla para premiar las bajas entre los rebeldes de indígenas durante esa rebelión. En mi vida pasada escuché en alguna ocasión el rumor de una doctora que, en plena época moderna, afirmó que el gobierno implementó una campaña de control de natalidad en las regiones rurales de Yucatán, donde las trabajadoras sociales que visitaban las comunidades, como parte de la atención médica gratuita que ofrecían a los indígenas, esterilizaban a las mujeres que acudían a las clínicas en busca de atención médica.
En Suramérica el trato a los nativos no será diferente, durante la formación de los estados nacionales criollos, la suerte de los indígenas no fue diferente a la regla de México. Y en las naciones orgullosas de su herencia europea como Argentina, los pueblos nativos que sobrevivieron a la colonización europea, enfrentaran peores formas de represión, desplazamiento y violencia.
Los mapuches lograrán mantener cierta autonomía de los españoles, ya que los últimos no podrán someter completamente sus territorios. Pero después de las independencias el Estado chileno iniciara la "Pacificación de la Araucanía", una campaña militar y de colonización dirigida a someter a los mapuches y ocupar sus tierras. No estará exenta de violentos enfrentamientos, masacres, la destrucción de aldeas y la confiscación masiva de tierras indígenas. Y lo mismo ocurrirá con Argentina en su "Conquista del Desierto. Los argentinos serán igual de viles que los gringos ejecutando masacres de indígenas, la captura de muchos otros y el desplazamiento forzoso de las comunidades de sus tierras.
Los prisioneros indígenas serán llevados a reducciones, donde los someterán a condiciones de vida deplorables, o serán trasladados para trabajar como servidumbre.
A muchas mujeres y niños se les separará de sus familias para enviarlos a hogares de colonos o instituciones religiosas en donde serán "civilizados". Sus territorios serán repartidos entre grandes terratenientes, empresas ganaderas y colonos europeos. La Patagonia y la región pampeana se incorporarán oficialmente al Estado argentino, pero a costa de la destrucción de las sociedades indígenas locales.
Nunca fui creyente en mi vida anterior, como podría creer en ese dios de las 7 plagas de Egipto cuando en mi día diario veía las noticias de todo lo horrible que ocurría en el mundo que solo una deidad sádica podría contemplar indolente sin intervenir en el destino de sus adoradores. Pero si reencarne en esta era es porque quizá, si existen algunas fuerzas superiores y solo quizá, aquellas fuerzas superiores adoradas en este lado del mundo me habrán elegido para alterar el destino que se cierne sobre toda mi gente. Incluso si nada de eso existe y mi rencarnación se deba a algún extraño fenómeno metafísico, sabiendo lo que se, solo hay una elección que puedo hacer sobre el futuro.
"¡Me gustaría llevar a la civilización india arruinada a levantarse nuevamente, derrotar a los colonos europeos invasores y convertir América en la América india! "
Los habitantes del altépetl sagrado continuaron su vida ajenos a los pensamientos de Xiuhlotl, con los sacerdotes y funcionarios inmersos en sus preparativos para la guerra, con sus festejos y celebraciones de despedida en las casas de los guerreros, con las caricias entre amantes, los discursos de padres dejando la responsabilidad de sus hogares y familias en manos de sus hijos.

La tristeza finalmente fue reemplazada por una convicción, ya no lloró, un intenso brillo en sus ojos sustituyó su depresión
Mientras Xiuhlotl tenía su más reciente cisma existencial en sus dos vidas. En el teocalli de la luna, nobles, guerreros, plebeyos y esclavos de todos los alrededores se reunían bajo la pirámide para escuchar las divinas noticias que les transmitía el sumo sacerdote.

"El dios del sol, el dios de la guerra, al pueblo custodiado por Huitzilopochtli. De la sangre de Huitzilopochtli, el nuevo Huey Tlatoani trae el comando de los dioses para tomar las armas y unirse a la guerra sagrada de la coronación para capturar los sacrificios. elegidos por los dioses, los débiles otomíes del norte".
La voz majestuosa fue transmitida capa por capa por los sacerdotes de la Pirámide de la Luna, y se hizo más y más fuerte, cubriendo finalmente toda la plaza y barrios de Teotihuacán, alcanzando los arrabales y llegando inexplicablemente como un susurro a Xiuhlotl en la distancia.

“Han pasado doce temporadas de lluvia desde la última guerra santa y gran sacrificio. El sol de la quinta era ha hecho un pacto con nosotros. Necesita corazones para mantener la luz del cielo, de lo contrario el sol se apagará, todo se apagará. marchitarse. ¡Ahora es el momento del sacrificio otra vez!

La tierra bajo nuestros pies ha sido prospera, los campos han sido fértiles y las doncellas han dado a luz a jóvenes promesas que transmitirán el legado de sus padres, Tlazolteotl y Centeotl también han hecho una promesa con nosotros, dejaron que el maíz creciera y nutriera todo, y volvemos con sangre, de lo contrario el grano será destruido. no habrá cosecha y los vientres de las mujeres se volverán estériles. ¡La tierra tiene sed de sangre!

El mundo está equilibrado, y el dios de la guerra mantiene el mundo en marcha. Cada uno de ustedes sabe que la población del altépetl está aumentando y el número de madres que fallecen en los partos está aumentando. ¡Cada vez más! El mundo ha perdido el equilibrio, y nuestro Dios de la guerra necesita vida para evitar la destrucción del mundo.

Solo tenemos una opción, capturar la vida del enemigo y sacrificarla a nuestro guardián. ¡Esta es una batalla sagrada para salvar el mundo!"

Productividad limitada, alimentos limitados, límite de población limitado y crecimiento demográfico limitado. Este es el ciclo histórico de Mesoamérica. Xiuhlotl pensó mientras recorría el camino de retorno a la plaza que había una razón inevitable para las guerras y sacrificios aparentemente interminables.

Los plebeyos discutían en pánico, preocupados por la aterradora profecía del sacerdote. El miedo se canaliza de nuevo, transformado en determinación de tomar las armas. Los nobles y guerreros seguían en silencio.

"Lo juro en el nombre del santo patrón: en esta guerra santa, todos los jóvenes guerreros, siempre que tomen un prisionero vivo, pueden ascender a cazadores de primer nivel; si capturan dos prisioneros, pueden ascender a cazadores de huastecos de segundo nivel; tres cautivos, guerreros de fuego de élite de tres niveles; cuatro cautivos, son verdaderos guerreros de cuarto nivel, que son elegibles para unirse a la formación en Cuauhtinchán y Ocelotinchán para entrar al cuerpo de Guerreros Águila o al cuerpo de Guerreros Jaguar, y convertirse en nobles militares de primer nivel. ¡Quienes son buenos para pelear que sean forasteros! Podrán integrarse en las filas de la orden de guerreros Otomitl y convertirse en habitantes del altépetl, conseguir un pedazo de tierra rica para siempre, ¡incluso una chinampa en el lago! Todos los sacerdotes que participen en la guerra obtendrán lo mismo ".
Los guerreros, plebeyos y sacerdotes hicieron un ruido, gritaron emocionados y algunos incluso levantaron sus largos macuahuitl he hicieron el sonido de un escudo siendo golpeado. Algunos nobles militares recién ascendidos también se emocionaron cuando escucharon chinampa y fantasearon con el mérito de convertirse en ciudadanos de la gran Tenochtitlan, con el mismo deseo apasionado que cierto reencarnado fantaseo en otra época con tener un hogar propio en el corazón de la ciudad de México.

“Nuestros enemigos son el débil pueblo otomí. Sus ancestros fueron fácilmente expulsados del valle de México que Dios nos dio. Matarlos es tan simple como arrancar la maleza. Hoy, estos perros lobo siguen acosando nuestro valle. Babean envidiando nuestras tierras de cultivo. Solo sacrificándolos a los dioses podemos defender nuestra tierra más preciada.
El altépetl del pueblo otomí es rico, y hay innumerables mazorcas de maíz, frijol negro y nueces de cacao, tela de algodón y todo tipo de hermosas flores, plumas, vainilla, adornos de plata, adornos de oro, obsidiana y piedras preciosas. ¡No hay guerreros en sus callitepetlemeh ni en su ipan ce altépetl, solo sacrificios, esclavos y sus futuras esposas!"
Los nobles hereditarios finalmente se movieron, los nobles susurraron entre sí, hablando de la falta de artículos de lujo. El anhelo finalmente ardió en los ojos de todos.

"Guerreros, por la promesa de los dioses, por la gloria de los guerreros, por nuestra tierra y por vuestra riqueza, uníos a la guerra santa. Los sacerdotes estarán con vosotros, en el nombre de los dioses, esta batalla hay que ganarla".
En este momento, a excepción de Xiusoke, todos en la audiencia finalmente cayeron en gritos y aullidos sin sentido, y finalmente, bajo algún tipo de guía, se transformaron en dos palabras estremecedoras:
"¡Guerra, guerra!"

Los gritos claros resonaron a través del cielo, representando la voluntad de cierta nación. Esta escena, profundamente grabada en los ojos de un joven, es inolvidable.

 Nota: En la sociedad medieval, más del 90% de la población eran civiles de bajo nivel que estaban gobernados, la tasa de mortalidad de bebés y niños pequeños llegaba a la mitad, y la posibilidad de morir antes de los diez años era inimaginablemente más alta. Si naciste en el fondo, tienes un 90% de posibilidades de morir en la oscuridad. La causa de la muerte puede ser el hambre y el frío, la desnutrición, varias enfermedades, el estallido de una guerra, el ataque de bandidos y animales salvajes, los sacrificios religiosos (en varios continentes), ofender a los nobles y caballeros, o incluso el abuso de quienes los rodean. Viajar en el tiempo es un trabajo MUY ARRIESGADO. Si no tiene derecho a reencarnarse en una posición de riqueza, por favor considere cuidadosamente. (risa seria)

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