05/05/2026
Un danzante se acercó al Jefe e Intercesor del círculo y le dijo:
— No participaré más en la Danza del Sol.
El Intercesor preguntó con calma: —¿Por qué?
El joven respondió:
— Solo escucho hablar mal de otros; nunca se honran ni se sostienen. Veo a algunos que viven corrigiendo sin brindar apoyo, personas que durante la danza parecen querer lucirse en lugar de mirar al Árbol y al Sol. Veo tantas cosas tristes...
El Abuelo respondió:
— Muy bien. Pero antes de irte, quiero que me hagas un favor: toma este cuerno de búfalo lleno de agua y da cuatro vueltas al círculo sin derramar una sola gota en la tierra. Después de eso, los espíritus te liberarán de tu danza.
“¡Muy fácil!”, pensó el joven. Y dio las cuatro vueltas con total cuidado. Al terminar, dijo: —Listo.
El Jefe le preguntó:
— Mientras dabas las vueltas, ¿viste a algún hermano hablar mal de otro?
— No —respondió el joven.
— ¿Viste a los danzantes quejarse entre sí o a alguien que no estuviera apoyando?
— No.
— ¿Sabes por qué? —preguntó el Anciano—. Porque estabas concentrado en no derramar el agua. Lo mismo pasa en la danza y en la vida: cuando nuestro enfoque son nuestros propios pasos, nuestro rezo y nuestra evolución, no tenemos tiempo para observar los errores de los demás.
Quien sale de un círculo culpando a otros, nunca entró realmente a danzar, a sanar, ni a orar por la humanidad. Quien se fija en el resto, nunca entró con el fin de honrar a sus ancestros ni de encontrar su verdadero espíritu para servir a la comunidad.
Sanen el prejuicio y la necesidad de mirar afuera. Sanen y dancen.
Nos estamos preparando para la Danza del Sol, es tiempo de alistar nuestros instrumentos e ir enfocando nuestro propósito de rezo 🖤❤️💛🤍