10/09/2026
Preguntaba al Espíritu del Árbol de la Vida, porque era árbol de la vida, si cada año perdía su vida?
Cada año, en la Danza del Sol, levantamos el Árbol de la Vida. Y ese árbol no tiene raíces.
Se corta, se seca y, al terminar la ceremonia, deja de estar.
Entonces… ¿dónde están tus raíces y la vida?
Y éste me mostró que las raíces somos nosotros.
Pero para entenderlo me llevó a mirar a la semilla.
Una semilla comienza su vida en la oscuridad. Nadie la ve mientras rompe su propia forma, mientras busca su camino hacia la luz. Primero crece hacia dentro, hacia abajo. Antes de convertirse en árbol, se convierte en raíz.
Y eso también somos nosotros.
Muchas veces queremos que nuestro crecimiento se vea afuera, pero olvidamos que la verdadera fortaleza ocurre en un lugar que nadie puede ver.
Un árbol puede ser enorme, pero lo que realmente le permite permanecer de pie frente al viento está debajo de la tierra.
Cuanto más profundas y fuertes son sus raíces, más puede sostenerse su parte visible.
Así también sucede con nuestro camino.
Nuestros rezos, nuestros pensamientos, nuestras intenciones, nuestra disciplina, nuestro trabajo interior y la frecuencia desde la que vivimos son nuestras raíces.
En la ceremonia podemos ver los movimientos, los cantos, los rezos de tabaco y las banderas… pero no podemos ver todo aquello que cada persona está tejiendo en su interior.
Y, sin embargo, todo está conectado.
Cada danzante aporta al entretejido.
Cada rezo fortalece una raíz.
Cada intención modifica nuestra frecuencia.
Por eso, cuando el árbol se seca, no significa que la vida terminó.
Lo que queda son las banderas, los rezos de tabaco, los colores… la memoria visible de un trabajo que continúa durante todo el año.
El árbol nos recuerda que nosotros tenemos la responsabilidad de mantener vivas sus raíces.
No se trata solamente de levantar el árbol una vez al año. Se trata de convertirnos nosotros en el árbol.
Echar raíces en lo invisible.Buscar la luz sin olvidar la oscuridad que a veces atravesamos para crecer y fortalecernos..Fortalecer nuestro mundo interior para que nuestra vida exterior pueda permanecer firme.
Porque cuando nuestras raíces están unificadas, nuestra frecuencia también puede encontrarse en la unidad.
Y entonces comprendemos que el verdadero Árbol de la Vida no está afuera.
Está creciendo dentro de nosotros..
¿Qué raíces estás alimentando durante este año?
Familia TatankA-rt ☀️🦬⚡️💧