26/01/2026
El dolor aparece cuando la estructura del ego se contrae porque algo más grande —el Sí-mismo— empuja desde adentro.
Para Jung, las lágrimas pertenecen al opus alchymicum: son la solutio, la disolución necesaria antes de toda transformación.
Nada nuevo nace sin antes haberse disuelto lo que ya no sirve.
Las grietas no son fallas: son símbolos de individuación.
Ahí donde el yo se quiebra, la consciencia encuentra una vía para revelarse.
Hoy honro mi dolor, mi humanidad y mis errores.
Y al mismo tiempo me abrazo, reconozco mi transformación, mi fuerza y que soy una chingonería verdaderamente.