08/09/2026
Después de varios años de preparación en el calmécac o el telpochcalli, durante los cuales trabajaban en las milpas y se ejercitaban en el manejo de las armas, los jóvenes comenzaban a participar en las campañas militares aproximadamente a los dieciocho años. Así iniciaba su formación práctica como guerreros novatos.
En un principio no entraban directamente en combate, sino que colaboraban en la logística del ejército desempeñándose como tamemes. Sobre sus espaldas transportaban las armas, provisiones e insignias de los guerreros experimentados.
Estos jóvenes podían formar parte de la avanzada que se internaba en territorio enemigo. Su primera prueba consistía en afrontar los peligros del camino: orientarse en el campo, protegerse de los animales y evitar posibles ataques enemigos. Debían llegar sanos y salvos al sitio elegido para establecer el campamento, procurando además que las armas y demás materiales de guerra permanecieran íntegros.
Una vez en el lugar, ayudaban a instalar el campamento de avanzada, organizaban las provisiones y daban mantenimiento a las armas mientras esperaban la llegada del grueso del ejército mexica.
Entre los pertrechos que podían transportar se encontraban macuahuitl, arcos, flechas, dardos largos para átlatl, tematlatl u hondas, chimalli o escudos, lanzas, cuahololli o mazos y navajillas de obsidiana para reparar los macuahuitl.
También cargaban alimentos ligeros, nutritivos y capaces de conservarse durante varios días. Entre ellos podían encontrarse tortillas tostadas o totopos; frutas y vegetales como tejocotes, guayabas, jícamas y tunas; semillas de amaranto, chía y girasol, así como pepitas y cacahuates. También podían llevar insectos y otros alimentos pequeños, como chapulines, jumiles, escamoles y ahuautle.
Entre las prendas transportadas se encontrarían maxtlatl, tilmas, ichcahuipilli y, probablemente, tlahuiztli. Un petate también resultaba muy útil, pues durante los recorridos que duraban varios días y noches permitía descansar y pernoctar en los lugares donde fuera necesario.
El agua se llevaba en bules. Es posible que en ocasiones también transportaran agua mezclada con frutas y, según algunas referencias, pulque.
Todo esto era llevado a cuestas mediante un armazón fabricado con varas gruesas de otate llamado cacaxtli. La carga se sujetaba con el mecapalli, una cuerda provista de una pequeña faja tejida de ixtle, conocida actualmente como mecapal.
Los jóvenes no realizaban estas tareas completamente solos. Eran acompañados por un veterano de guerra llamado tequihua, quien los guiaba, vigilaba y aconsejaba durante el recorrido. De esta manera, la campaña formaba parte de la formación del novato y, al mismo tiempo, del deber del tequihua como su maestro en el oficio de las armas.
Imagen del guerrero águila de Aztecorum
Nota: la imagen no fue generada por ia, solo ayudo a la edición, ya qué sé usaron fotos totalmente reales de trabajos de recreación historica, por lo que el margen de error es mínimo.