La razón por la que abrimos la tienda fue para dar oportunidad a la población local a que comprara una hamaca bien hecha y a precios razonables. Ya teníamos varios años viviendo aquí y cuando queríamos comprar una hamaca preferíamos ir a Mérida o Valladolid pues aquí los precios y las calidades eran principalmente para turistas. Pensamos que debíamos tener a la venta todo lo relacionado:
Resortes
Y más adelante ampliamos el concepto sumándole a los productos las diferentes variedades de hilo para hacer las hamacas.
Con el corazón lleno de ilusiones nos fuimos rumbo a Yucatán en busca de hamacas, en el camino nos encontramos con el cárcel de Valladolid que tiene las hamacas fabricadas por los reos exhibidas frente a la carretera; fue una experiencia gratificante y divertida porque (al menos en aquella época) el recluso salía directamente a vendernos su hamaca con toda libertad y honestidad nos hablaba de los tejidos y la hechura, al final de la compra nos despedíamos amistosamente y regresaba al reclusorio. Desde entonces no hemos dejado de comprarles hamacas, hemos trabajado con diferentes personas y diferentes reclusorios, actualmente trabajamos con un chico que está en el C.E.R.E.S.O. de Chetumal.