16/06/2025
Mi historia emprendedora: entre hilos, emociones y resiliencia🧵✂️
En enero de 2008 me diagnosticaron depresión y ansiedad. Además del tratamiento psicológico y psiquiátrico, me recomendaron buscar una terapia ocupacional. Al principio me resistí bastante a la idea. Visitaba tiendas de telas y manualidades, buscando algo que me inspirara, pero nada terminaba de convencerme porque me sentía muy incapaz.
Fue hasta 2015, durante un paseo por el centro de la Ciudad de México, que algo cambió. Me detuve frente a una tienda y vi unos llaveros hechos de acrílico. Pensé: “Esos sí los puedo hacer”. Entré y compré algunos insumos: hilos en varios colores, figuras de acrílico y argollas para llaveros. Más adelante, encontré una tienda de bisutería con muchos artículos en liquidación, lo tomé como una buena señal. Ahí compré hilo elástico y unas tiras de perlas.
Al principio elaboraba llaveros y pulseras que regalaba a mis nutripacientes 🍏🦦. Luego, familiares y amistades comenzaron a hacerme pedidos: Pulseras, llaveros, hasta figuritas de fieltro! Poco a poco me fui sintiendo mejor emocionalmente. Empecé a ahorrar y a adquirir más materiales. En 2019, gracias al apoyo de mis tías, pude participar por primera vez como emprendedora en la “Caminata Perruna”. Aproveché las redes sociales y me emocioné al ver crecer las ventas y los pedidos especiales de “Atticus Bisutería Artesanal”.
En 2021, me uní con mis primas para vender los productos de nuestros respectivos emprendimientos. Empezamos instalándonos cada fin de semana en mi casa. Después compramos una carpa y aprovechamos el frente de la casa de mi mamá. Participamos en algunos bazares, uno de ellos resultó ser un fraude, pero, fuera de eso, nos iba bastante bien. Sin embargo, a algunas vecinas de la comunidad no les agradó nuestra presencia y nos mandaron a regulación comercial, ya habíamos solicitado el permiso y nos fue negado, por lo que no pudimos seguir. Me desanimé mucho. Dejé de vender, aunque seguí creando algunas piezas.
En mayo de 2022 falleció mi gatita Atticus. Su ausencia me marcó profundamente y sentí que necesitaba enfocarme en algo, aunque, en realidad, solo pude enfocarme en mi dolor.
Fue mi hija quien, con un pequeño gesto, me ayudó a reconectar. Me pidió que le hiciera moños y pulseras para ella y sus amiguitas. Así, poco a poco, retomé esta actividad, pero, no me sentía lista para volver a vender. Durante casi tres años, apenas si toqué las cajas donde guardo mis materiales.
En enero de 2025 tuve una recaída emocional, pero esta vez decidí afrontarla de una manera diferente. En lugar de tirarme al llanto, regresé a mi terapia ocupacional. Empecé a crear de nuevo. Hoy estoy trabajando en terminar nuevas piezas, tomar fotos y reactivar mi página, esta vez enfrentando la reciente pérdida de mi chihuahuita Fyona, quien también formó parte de lo que ahora es Atticus Complementos.
Gracias por acompañarme durante estos diez años. Este emprendimiento ha sido más que un proyecto: ha sido parte de mi proceso de sanación, crecimiento y amor. 😺🐾