Muebleria CASA Noriega

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21/05/2025
21/05/2025

El Huipil.

🎼Hermoso Huipil llevabas llorona🎶
Que la virgen te creí 🎵...
(Fragmento de La llorona, canción tradicional del estado de Oaxaca).

Esta hermosa prenda de mujer, está hecha de algodón y es bordada a mano desde tiempos prehispánicos. Los hay con figuras geométricas, con figuras de animales y también, de flores y de plantas con bellos colores que resaltan sobre la tela blanca.
El nombre de Huipil, proviene de la palabra náhuatl "Huipilli" que significa: Blusa o vestido bordado.
El Huipil tiene diferentes motivos para ser usado, hay quien lo utiliza cotidianamente y también los hay para celebraciones especiales como una boda o para un festejo muy importante.
Esta prenda se cose por los laterales, dejando dos aberturas para meter los brazos y una más, para la cabeza. Su elaboración como en tiempos antiguos, se hace aún de manera artesanal.

Investigación: ©️ Marco Antonio Olguín Sánchez para la página Orgullo Mexicano.
Crédito de fotografía a quien corresponda

21/05/2025

—¿Y tu alma? ¿Dónde crees que haya ido?
—Debe andar vagando por la tierra como tantas otras; buscando vivos que recen por ella. Tal vez me odie por el mal trato que le di; pero eso ya no me preocupa. He descansado del vicio de sus remordimientos. Me amargaba hasta lo poco que comía, y me hacía insoportables las noches llenándome de pensamientos intranquilos con figuras de condenados y cosas de ésas. Cuando me senté, ella me rogó que me levantara y que siguiera arrastrando la vida, como si esperara todavía algún milagro que me limpiara de culpas. Ni siquiera hice el intento: “Aquí se acaba el camino—le dije—. Ya no me quedan fuerzas para más.” Y abrí la boca para que se fuera. Y se fue. Sentí cuando cayó en mis manos el hilito de sangre con que estaba amarrada a mi corazón.

Texto y fotografía: Juan Rulfo - Pedro Páramo.
Orgullo Mexicano.
Fotografía hacía el año de 1961, Jalisco México.

21/05/2025

LA GUAJOLOTA.

Esta es una breve historia de las tantas que existen de lo que pudo haber sido, el nacimiento de la tradicional Guajolota; la Torta de Tamal.
Se cuenta que allá por el año de 1945, un "mecapalero" de la Merced que por mal nombre era conocido como "El Tlacuache", salió muy temprano con rumbo al callejón de La Amargura, esto; en plena Plaza Garibaldi de la Ciudad de México .
A esa hora, sabía que las pulquerias aún no tenían botana, por lo que al ver una panadería abierta, compró varios bolillos para compartir con los cuates y '' darse el bajón" es decir, comer algo, después de haber bebido demasiado como frecuentemente lo hacía.
Ya en la esquina del callejón, se fue directo al puesto de la tamalera que por cierto, era su comadre a quien todos conocían como "La Guajolota".
El Tlacuache se acercó y saludó a la comadre pidiéndole después un tamal y al recibirlo, se le ocurre abrirle con los dedos, un hueco al bolillo, metio el tamal y empezó a comérselo. En ese momento llegó un compañero de oficio y le preguntó:
- ¿Que'stas comiendo Tlacuache?
El le respondió guiñandole un ojo a su comadre:
- Una Guajolota.
Al amigo, se le antojó lo que comía y él le regaló un bolillo para que se hiciera la suya. Siguieron llegando mas amigos y a todos les regaló un bolillo para que se hicieran su torta.
En los días siguientes, la tamalera del rumbo de la Plaza Garibaldi, ofrecía un nuevo producto, un tamal dentro de un bolillo, sin ella saberlo; habia nacido la famosa Guajolota, una deliciosa torta de tamal que desde ese día, se volvió muy popular entre la población del centro del país.
Se cree también, que el nombre de la torta (y no cabe duda) se dió porque a todos nos pone... ¡Gordos, gordos, gordos!

Investigación y fotografía: Marco Antonio Olguin Sánchez para la página Orgullo Mexicano.
Orgullo Mexicano.

21/05/2025

"No debiera arrancarse a la gente de su tierra o país, no a la fuerza, la gente queda dolorida, la tierra queda dolorida.
Nacemos y nos cortan el cordón umbilical, nos destierran y nadie nos corta la memoria, la lengua, las calores. Tenemos que aprender a vivir como el clavel del aire, propiamente del aire.
Soy una planta monstruosa, mis raíces están a miles de kilómetros de mí y no nos ata un tallo, nos separan dos mares y un océano.
El sol me mira cuando mis raíces respiran en la noche, duelen de noche bajo el sol".

Texto: Bajo la lluvia, de Juan Gelman.
✍️ Marco Antonio Olguín Sánchez para la página
Orgullo Mexicano.
Fotografía: San Lorenzo Huehuetitlán, Tianguistenco México, cortesía de Marta Olguín Sánchez.

21/05/2025

Tlayitos, duritos, moronitas o como sea que les llamen, se antojan en un buen taco y con una buena salsa.

✍️ Marco Antonio Olguin Sánchez para la página Orgullo Mexicano.

21/05/2025

Qué bonito es recordar mediante las charlas y las pláticas de los abuelos, las viejas historias, las leyendas, las antiguas tradiciones de nuestros pueblos y de sus alrededores. Historias que escuchábamos sentados alrededor del Tlecuitl (fogón) después de cenar.
Recuerdo cuando niño que en muchas reuniones, las abuelas y los abuelos hablaban del tiempo en que muchas personas eran muy pobres, que no tenían ni para huaraches y que tenían que esperar a que saliera el sol para calentar sus pies descalzos, pero que a base de trabajo y de esfuerzo, lograron tener una mejor situación. De mujeres que quedaron solas y aún así sacaron adelante a sus hijos, de los jóvenes con un gran futuro que se echaron a la perdición por culpa del vino.
También, recuerdo cuando platicaban de las leyendas de que aparecía la sirena en la laguna de Almoloya del Río, de el charro con sus espuelas de oro montado en un caballo negro que aparecía en los caminos y veredas del monte en San Lorenzo Huehuetitlán, de las bolas de fuego que se veían por las noches y que brincaban de la punta de un árbol a otro en las ocotaleras de las laderas muy cerca del pueblo.
Historias sorprendentes donde a tal persona "le dió el rayo" y vivió para contarlo, de la señora que era partera y que además hacia limpias y sabía acomodar los huesos. De cuando iban a sacar en baldes de madera agua de los pozos, de que iban al monte a cortar la leña, de cuando hacían adobes para construir sus casas, de las personas que sembraban a "tapapíe" y que muchas personas hablaban en mexicano (náhuatl).
Del famoso tianguis de trueque de Santiago Tianguistenco en donde se cambiaba la leña por carne, frutas y verduras, de cuando las señoras Iban al molino a moler el nixtamal para hacer las tortillas.
De los días de la fiesta del pueblo en que hacían, mole, arroz, pollo y tamales. Era el día que pintaban con cal las paredes de las casas.
De las calles empedradas y que adornaban a lo alto con tiras de papel picado. Del día del estreno de ropa y zapatos nuevos, de las danzas, de los cohetones, toritos y castillos, de las bandas que amenizaban con música alegre en el quiosco de la plaza.
Viejas tradiciones e historias que solo quedaron en la memoria, en las pláticas que nos comparten ellos, los abuelos y abuelas, nuestras personas grandes.

Texto: ©️ Marco Antonio Olguín Sánchez (Derechos Reservados) para la página Orgullo Mexicano.
Fotografía: Graciela Iturbide.

21/05/2025

21 de mayo, aniversario del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

"La técnica al servicio de la patria".

Es considerada una de las instituciones más importantes de México y de América latina por su alto valor académico.
Fué fundada en el año de 1936 durante el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas del Río y por iniciativa del entonces senador, Juan de Dios Batiz Paredes.
La historia de esta celebración se remonta hacia el año de 1980, en esa fecha el consejo general consultivo acordó establecer el 21 de mayo, como El Día del Politécnico y entregar también ese día, la presea Lázaro Cárdenas; máximo reconocimiento como premio a la excelencia.

Investigación y edición de fotografía: Marco Antonio Olguín Sánchez para la página Orgullo Mexicano.

21/05/2025

- Te juites mujer y de un de repente todo cambió, mi vida sin ti; ya no es igual, las corbas se me entumen, camino de lado como b***o destrasijado. Dicen qué es de tanto amarrarme las tripas, pero qué no haría uno por sus hijos.
Siento que tengo entumidas las patas y que en cualquier momento daré el azotón. Quiero ir a titishar, ir por brazadas de pastura, ir a la milpa del cerro y la de malas, estoy salado; un dedo de mi mano se desconchabó.
Por las noches, echado en el petate; estiro mi brazo y no te siento, no me aguanto y chillo como escuintle chipilón. Mis juerzas levantaron polvo y junto con mis ganas se juyeron.
Ya estoy shirgo, apesto a xoquiaque, apedreo mis recuerdos y voy a la cantina del pueblo, pido un ajenjo y de tan amargo que está, se me cierra el cogote. De un de repente me da un dolor, desdenantes siento una juerte punzada en el pecho, siento que algo se me clava, termino después resople y resople como cuaco desbocao. Este triste pesar, a naiden se lo deseo; verda de Dios que no.
Siento que la vida se me va de a cachitos, dirán que soy un pobre diablo, pero solo el indio sabe lo que carga en el morralito...

©️ Marco Antonio Olguín Sánchez para la página Orgullo Mexicano.
Crédito de fotografía a quien corresponda.

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