21/04/2026
Ya viene 10 de mayo 🌸🌸❤️❤️
El acertijo del día es: Los huipiles de mí madre no existen, pero más de la mitad de mí colección de huipiles me los regaló mí mamá.
Suena raro pero así es, con mí abuelo se perdió la lengua, creemos que hablaba Mixteco pero el decía que su idioma era el Mexicano. Y cómo la lengua es materna no la heredamos, mí abuelita sabe hacer gabán y cobijas de lana, desde trasquilar al borrego hasta elaborar los lienzos en telar de cintura, pero migró y como dice mi mamá "perdió allí los palos". Vestido tradicional así como lo ve usted saltar en la guelaguetza no había y lo que con trabajo se compraba una que otra vez se lo llevó el rio. Mandil de mascotita y rebozo de bolita, eso sí y huarache reyna (de los que huelen sabroso cuando son nuevos y los sacas de la bolsita), eso es la ropa tradicional real de diario sin tanto aspaviento (que no le digan que todo es Meximalismo, que no es cierto).
Mis clientas me cuentan que han heredado los huipiles de sus madres, los míos no son heredados, los míos son regalados. Mi mamá trabaja desde los 11 años, trabaja sólo cómo los López saben hacerlo, con la fuerza del río crecido.
Esa es la historia por la que mí mamá no tiene huipiles pero de los textiles todo lo ha aprendido, sin libros, del puro comercio y del don de gente.
Hay personas que por trabajo se ponen un huipil, hay otras que lo hacen por afición, por colección ó por lujo. Pero hay personas que los usan por oficio, biografía y aún más profundo por identidad ó porque son parte de sus normas sociales en comunidad.
Mis huipiles son un recordatorio constante de las migraciones y el trabajo de mí familia, nunca fueron demagógia, ni dato vació, son como les mencioné siempre, armaduras discretas, que te recuerdan que tus acciones resuenan y en ocasiones es preferible guardar silencio (ó emprender la retirada).
Los poemas de los corazones de cedro y de las raíces crecen mucho en estos bosques de café, crecen tanto que buscan siempre tocar los cielos, los huipiles nos recuerda que las raíces van para abajo, para donde van los ríos, los ríos crecidos de trabajo. Las raíces son para que no te lleven los vientos, los temblores, ni las aguas, para que resistas, para que no te pierdas.
Les deseo que les regalen huipiles, fuerzas de rió crecido y huevos de guajolote.
Un huipil es una brújula para que no se me pierda, para que se acuerde que usted es el producto de muchas, muchas, muchas generaciones e historias de trabajo. Y los huevos de guajolote, nunca están demás.
Le deseó huipiles, felicidad y tlayudas.
Y le recordamos que vendemos cosas bellas y cosas sabrosas para este 10 de Mayo y para todos los días. ❤️❤️❤️