Comprenderla nos ayuda a acelerar el despertar de la conciencia. Los cristales, al entrar en contacto con nosotros, no alteran su energía sino que se mantienen estables: quienes vamos modificando la energía somos nosotros. Recibimos las tres cualidades vitales (estructura molecular, vibración del color y geometría sagrada). Nuestra energía reconoce estas cualidades y las vamos absorbiendo aun cuan
do este proceso sea inconsciente. Son una especie de catalizadores de nuestra frecuencia. Nuestros cuerpos sutiles y nuestro cuerpo físico van a buscar el estado de salud original, donde tu frecuencia vibratoria se corresponda con aquella que trajo tu alma al nacer. Nuestro progreso espiritual se realiza en forma de espiral y en ese envase podemos despertar archivos de sabiduría que contiene nuestra alma. Las formas naturales de los cristales corresponden a estructuras que muestran el modo en que se ordenan las moléculas. Hay cinco formas a las que les llaman poliedros regulares o los cinco sólidos platónicos. Las cinco son tridimensionales: el cubo, el tetraedro, el dodecaedro, el icosaedro y el octaedro. Cada una representa un elemento de la naturaleza y una energía cósmica. Los productos de Aurica generan una vibración, la cual armonizará la energía del lugar y la de las personas que se encuentren en el. Creada por Alejandra Rubio. Terapeuta Holìstica especializada en Cristaloterapia.