28/06/2025
Empezó a pintar a los 76 años… y terminó con sus cuadros colgados en el MoMA. No es la única; es un bello ejemplo histórico de tenacidad y optimismo.
Me llamo Anna Mary Robertson Moses, pero el mundo me conoce como la abuela Moses.
Nací en 1860, en una granja remota al norte del estado de Nueva York.
De niña, soñaba con pintar.
Pero la vida me puso a trabajar de inmediato.
A los 12 años, ya limpiaba casas.
A los 27, era madre.
Tuve 10 hijos. Solo 5 sobrevivieron.
Cocinaba, lavaba, criaba, sembraba.
Mi vida era tierra, silencio y resistencia.
Entonces, a los 76 años, ya viuda y con mis hijos lejos,
me encontré sola.
Me dolían las manos por la artritis…
pero no me temblaban al pintar.
Compré mis primeros pinceles con el dinero que me sobró de la compra.
Pinté granjas, inviernos, caballos, pueblos, bocadillos al sol.
No por fama. Por el recuerdo.
No quería que la gente olvidara cómo era la vida antes.
Sin ruido. Sin prisas.
Un día, un coleccionista vio mis cuadros en una pequeña tienda del pueblo.
Los compró todos.
Poco después, mis obras se expusieron en el MoMA.
Y yo, a los 80 años, aparecía en la revista Life.
Entre los 76 y los 101 años, pinté más de 2000 cuadros.
Nunca dejé de sentirme una mujer de campo.
Pero aprendí que hay cosas que solo florecen cuando finalmente las dejamos salir.
"Nunca es tarde, si el alma aún tiene color."
— Abuela Moses