16/08/2026
Cada vez que las veo en mi comedor, pienso en ella.
Quizás esa sea la magia de heredar cosas de alguien que quieres, que no heredas solamente un objeto. Heredas un pedacito de su casa, de sus costumbres, de la forma en que pasaban los días ahí.
Para mí, estas lámparas son volver a ser niña en mesa de grandes. A sus recetas. A las sobremesas que se alargaban porque nadie parecía tener demasiada prisa por levantarse.
A veces pienso que eso es lo que realmente guardamos de las personas: pequeñas escenas que, sin darnos cuenta, se quedan viviendo con nosotros.
Más del archivo personal, de las memorias y de mi forma más honesta de habitar.
Bonus: una nota que escribí sobre ella hace algunos años.