02/06/2026
MENSAJE DEL DÍA 30 DE ABRIL DE 1983 EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID), ESPAÑA
Cuando se estaba rezando el Santo Rosario hizo su Aparición la Santísima Virgen, vestida de Dolorosa, toda de negro, las manos las tenía extendidas como la Virgen de la Medalla Milagrosa, y de las manos le salían unos rayos de luz de colores, como si fueran el arco iris. Terminando el Cuarto Misterio, al final de las últimas cuatro Avemarías, ya en éxtasis Amparo, se oyó la voz diciendo ‘María" y al finalizar el Misterio comenzó a hablar:
LA VIRGEN:
"Hija mía, te voy a hablar muy franca, hija mía. (Amparo habla en el Idioma Celestial).
Sólo tú hija mía, sólo tú lo puedes entender. ¿Qué ves, hija rnía?, cuenta lo que ves:
(Se oye la voz de Amparo de forma natural, que va describiendo lo que ve entre llanto, sollozos y lamentos).
Veo, que se derrumba la montaña (comienza a llorar), todo es fuego ¡ay! hay muy pocos de esta parte, hay muy pocos. ¡Ay! ¿dónde los llevas?, ¿dónde los llevas? ¡Ay! , cómo se derrumban, como se derrumba todo, ¡ay! (varias veces) cógelos de esta parte y llévalos a la otra, llévatelos, llévatelos. ¡Ay! no los lleves allí, no los lleves. ¡Ay! esa marca, tantos hay con esa marca., esa marca. Ay! (varias veces) ¿qué es este otro sitio? Ay! no salen ya de ahí, ¡ay Dios mío ¡Ay Madre mía! ¡Ay Madre mía! si esto no puede ser. ¡Ay! (varias veces) cuántos mu***os, mu***os, todos, todos mu***os, ¡ay! están todos mu***os, ¡ay! estos otros, ¿qué les pasa? ¡Ay!
Se oye a Amparo transmitiendo lo que dice la Virgen:
Hija mía, estos están en Gracia, no les afectará absolutamente nada. Esto será horrible para el que no esté en Gracia de Dios.
Se vuelve a oír la voz normal de Amparo:
¡Ay! ¡Pero si es horrible! ¡Ay¡
Ya continúa Amparo con la voz que se oye dando el mensaje de la santísima Virgen:
Sacrificio, hijos míos, sacrificios. Pedid por los pobres pecadores (una palabra ilegible) aquí, hijos míos, el que llega a la tierra maldita, está aquí todo, hijos míos: Amad a vuestro prójimo, pero no seáis fariseos, no seáis sepulcros blanqueados, hijos míos, que vuestro corazón se derrita, hijos míos, de amor por vuestro prójimo. No os aferréis a las cosas terrenas. De un momento a otro, hijos míos, puede llegar este momento tan horrible, hijos míos. Si no amáis a vuestro prójimo, no amáis a mi Hijo, todo aquel que se ligue a las cosas terrenas, será muy difícil, hija mía, que entre en el Reino del Cielo. Bienaventurados los pobres, hija mía, porque de ellos es el Reino del Cielo, y bienaventurado todo aquel que ha sido premiado con riquezas las ha sabido distribuir sobre los pobres. Si tienes dos túnicas, quédate con una, hija mía, da la otra a tu hermano que está más necesitado, pero amad a vuestro prójimo, que si no amáis al prójimo, no amáis a Dios. Os hablo de la CARIDAD. Es muy importante esa virtud para poder llegar al Cielo. Os pido, hijos míos, que hagáis sacrificios, que los ofrezcáis por vuestros hermanos, todos sois hermanos, hijos míos. Sed amantes del prójimo y haced sacrificios, hijos, y ofrecedlo por los pobres pecadores. Cuántas almas se condenan, hijos míos, porque nadie ha rezado una oración por ellos! Si, hija mía, el sacrificio es muy importante, con la humildad y la caridad.
Besa el suelo, hija (Amparo se inclina y besa el suelo),por los pobres pecadores, hija mía.
Quiero, hija mía, te repito, que se salve la tercera parte de la humanidad. Son pocos, hija mía, los que quieren salvarse.
Pedid gracias a mi Inmaculado Corazón, que Yo las derramaré sobre todo aquel que me pida. Tu, hija mía, ofrécete como víctima en reparación de todos los pecados del mundo.
No seáis ingratos, hijos míos. Seguid rezando el Santo Rosario y ofrecedlo hijos míos, por la conversión de los pobres pecadores. Tú, hija mía, sé humilde.
También os pido, hijos míos, que pidáis por el Vicario de Cristo, sigue en un gran peligro.
No vas a beber del Cáliz del Dolor, porque está casi acabado, hija mía, y en cuánto el Cáliz se acabe, será horrible lo que vendrá sobre la humanidad. Será peor hija mía, que cuarenta terremotos juntos. Oración, con oración y sacrificios os salvaréis hijos míos.
Escribe otro nombre en el Libro de la Vida, hija mía (Amparo escribe de derecha a izquierda en el aire).
Hija mía, se están purificando muchas almas. Mira mi Corazón, como está cercado de espinas por las Almas Consagradas. Quita tres, hija mía (Amparo quita las tres espinas, llorando al hacerlo) Tira, hija mía, no lo toques, hija mía, se están purificando muchas almas.
Yo os bendigo, hijos míos en el Nombre del Padre, en el Nombre del Hijo y con el Espíritu Santo.
Sé humilde, hija mía, la humildad es la base principal.
Os sigo dando avisos, hijos míos, para que os salvéis, haced caso de mis avisos. Adiós".