05/21/2026
A veces la vida guarda recuerdos que florecen años después… ✨
Llegó a su primer taller de Reyes y me dijo:
“Yo te conozco desde que tenía como 13 años, cuando mi mamá iba a tomar clases de cerámica contigo en Caguas y yo me quedaba en el carro esperando que terminara.”
Nunca le interesó la cerámica, aun cuando su mamá y su hermano se dedicaban a ella. Pero la vida da vueltas hermosas… y un día llegó a su primer taller, convencida de que no sabía nada.
Comenzó sus Reyes con nervios, pero también con mucho talento. Y aunque ella pensaba que no sabía, en realidad llevaba años aprendiendo sin darse cuenta: observando, recordando, sintiendo… y sumándole ese talento natural tan suyo. ✨
Sus piezas quedaron hermosas desde el primer día.
Ahora regresó para su segundo taller, el de la cafetera, y nuevamente nos sorprendió con su creatividad, su elegancia y la delicadeza de cada detalle. Pero más allá de las piezas, lo más bonito ha sido su alegría, su simpatía y la manera tan natural en que se siente cómoda creando, aprendiendo y compartiendo con todos.
Historias así nos recuerdan que la cerámica no solo crea piezas…
también crea amistades, conexiones, recuerdos y nuevas formas de inspirarnos cada día a seguir aprendiendo y creciendo. 🤎
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