08/23/2026
EL FOLDER VERDE: UNA VISIÓN DE PAÍS QUE QUEDÓ SIN RESPUESTA
Esta fotografía registra un momento de profundo significado histórico. Fue tomada durante la visita de una representación de la Federación de Embarcadores — a la República Dominicana, en el marco de un encuentro con Luis Abinader durante los primeros años de su administración.
Al finalizar la reunión, se colocó en sus manos el folder verde que aparece en la imagen. No se trataba de un documento protocolar ni de una simple carpeta de presentación. Contenía los fundamentos de una propuesta para el desarrollo de comunidades sostenibles y eficientes, junto con la creación de una red nacional de laboratorios electrónicos geográficos que serviría como plataforma técnica para formular, organizar y dar seguimiento a un verdadero Plan Nacional de Desarrollo.
Según nuestro testimonio y seguimiento, aquella propuesta nunca recibió una respuesta institucional de parte del Palacio Nacional.
Hoy, en 2026, esta imagen despierta una gran tristeza. La República Dominicana continúa sin contar con una visión nacional legítima, integral y de largo plazo que coloque en el centro del desarrollo a la familia dominicana.
Es cierto que observamos importantes proyectos individuales de infraestructura, turismo, transporte internacional y tecnología. Sin embargo, la suma de proyectos aislados no constituye necesariamente un proyecto de nación. Construir obras no es lo mismo que planificar el futuro de un país, sus regiones, sus comunidades y su gente.
Durante generaciones, la República Dominicana ha necesitado una visión capaz de integrar el territorio, la vivienda, la educación, la producción, la tecnología, el medioambiente y el bienestar social. Una estrategia que no dependa exclusivamente del gobierno de turno, sino que establezca objetivos nacionales para los próximos veinte, treinta o cincuenta años.
¿Por qué no aspirar a convertirnos, con nuestra propia identidad y nuestras capacidades, en una pequeña potencia caribeña comparable con sociedades que lograron transformarse mediante la planificación, la educación, la disciplina institucional y la innovación? ¿Por qué no aprender de Japón, de Singapur, de Costa Rica o de los esfuerzos recientes de transformación y modernización observados en El Salvador?
Las propuestas que permanecen engavetadas no representan solamente oportunidades perdidas para sus autores. Son posibilidades que pierde toda la nación. Cada visión ignorada puede significar empleos que no fueron creados, comunidades que no llegaron a organizarse, tecnologías que no se desarrollaron y familias que continuaron esperando mejores condiciones de vida.
Esta publicación no pretende revivir una queja personal. Busca dejar constancia histórica de una propuesta entregada y abrir una conversación necesaria sobre el futuro nacional.
Las últimas generaciones de gobernantes administraron el presente, pero no lograron construir una visión de país suficientemente clara, continua e integradora. Corresponderá a los nuevos líderes romper ese ciclo: escuchar, estudiar, planificar y convertir las mejores ideas nacionales en políticas públicas duraderas.
El folder verde continúa siendo un símbolo. Representa todas las propuestas que esperan ser escuchadas y todas las posibilidades que la República Dominicana todavía puede convertir en realidad.
Nuestro país no necesita seguir esperando otras generaciones para entrar plenamente en el siglo XXI. Necesita líderes con visión, instituciones que escuchen y una ciudadanía decidida a reclamar un proyecto de nación concebido verdaderamente para los dominicanos.
Luis A. Facundo
Arquitecto, urbanista y promotor de una visión nacional de desarrollo sostenible