29/07/2026
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Ayer, en el Día del Artesano, surgió una conversación que seguramente muchos escucharon alguna vez.
Qué es artesanal?
La conversa fue y vino entre definiciones, herramientas y maneras de hacer. Y mientras escuchaba, me di cuenta de que la pregunta interesante para mi, era otra.
Por qué sentimos la necesidad de separar con tanta claridad el arte, el diseño y la artesanía?
En estos años conocimos personas que se presentan como artesanos y diseñan. Diseñadores que producen pieza por pieza en sus estudios. Artistas que dominan un oficio con una gran destreza.
Y cuanto más los conocemos, más difícil resulta pensar esos mundos como compartimentos cerrados.
Quizás por eso, cuando armamos BONDI, o cuando pensamos sietemilimetros, nunca empezamos preguntando “¿qué sos?”.
Nos interesa más cómo trabajás, qué buscás, qué mirada aportás y qué historia contás a través de lo que hacés.
Tal vez abrir e integrar sea más interesante que clasificar. 💪🏼
Y quizás ahí también haya una forma de pensar el consumo local.
Porque cuando elegimos un objeto hecho en Uruguay no solo elegimos una pieza. Elegimos una manera de producir: cercana, en pequeña escala, con personas que conocen sus materiales, toman decisiones y ponen algo de sí en cada proceso.
No hay una respuesta definitiva sobre dónde termina la artesanía y dónde empieza el diseño. Y, sinceramente, tampoco sé si hace falta tenerla.
Tal vez lo más interesante no sea preguntarnos qué etiqueta le ponemos a cada persona, sino que tienen en comun.
La curiosidad, el oficio, la experimentación, la búsqueda, la relación con los materiales.
En la tienda intentamos construir espacios donde esas miradas se encuentran. No porque sean iguales, sino por el contrario, porque son diferentes y cuabdo dialogan se enriquece.
¿Qué pensás vos?
Las categorías siguen siendo necesarias o cada vez importa más la forma en que se crean las cosas?