02/11/2026
Hay decisiones pequeñas que cambian la manera de contar un espacio.
En esta secuencia quería conectar dos ambientes sin que uno se transformara artificialmente en el otro.
Buscaba conservar algo muy concreto: la sensación de recorrido. Que quien mirara las imágenes sintiera que estaba atravesando un espacio y llegando a otro.
La solución apareció en un elemento que ya formaba parte de la escena: una cortina.
Su movimiento podía ocultar la transición sin introducir un recurso ajeno al lenguaje del proyecto.
Pero al generar el vídeo ocurrió algo interesante.
La IA interpretó ese movimiento y dio a la cortina un protagonismo mayor del que había imaginado.
Y ahí aparece una parte del proceso creativo de la que se habla poco: saber reconocer cuándo una imagen, aunque resulte atractiva, empieza a alejarse de la intención original.
Porque no se trata únicamente de conseguir que algo funcione visualmente.
Se trata de preservar la atmósfera, las proporciones y la identidad del espacio.
Después de tantos años trabajando en arquitectura e interiorismo, cada vez tengo más claro que las herramientas pueden ampliar nuestras posibilidades, pero no sustituir nuestra capacidad de decidir.
La tecnología abre caminos. El criterio nos ayuda a elegir cuáles tienen sentido.
¿Una imagen atractiva siempre respeta la identidad del proyecto?
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